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Sunday, September 06, 2009

Guiados a fuentes de aguas de vida:


Considerados dignos de ser guiados a fuentes de aguas de vida
“El Cordero [...] los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida.” (REV. 7:17.)
LA Palabra de Dios identifica a los cristianos ungidos que atienden los intereses de Cristo en la Tierra como “el esclavo fiel y discreto”. Cuando Jesús, el Amo, inspeccionó a este “esclavo” en 1918, vio que estaba cumpliendo fielmente su deber de suministrar el “alimento al tiempo apropiado”, de modo que con mucho gusto lo nombró “sobre todos sus bienes” (léase Mateo 24:45-47). Por eso los ungidos sirven a sus hermanos cristianos en la Tierra antes de recibir su herencia celestial.
2 Un amo tiene el derecho de emplear sus bienes, o pertenencias, como mejor le parezca. En el caso de Jesucristo, el Rey entronizado por Jehová, esos bienes abarcan todos los intereses del Reino en la Tierra. Entre ellos se encuentra la “gran muchedumbre” que el apóstol Juan observó en una visión y que describió de la siguiente manera: “¡Miren!, una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas; y había ramas de palmera en sus manos” (Rev. 7:9).
3 La gran muchedumbre, que está incluida entre las “otras ovejas” de las que habló Jesús, tiene la esperanza de vivir para siempre en un paraíso terrestre (Juan 10:16). Sus miembros confían, además, en que Jesús “los guiará a fuentes de aguas de vida” y en que Dios les “limpiará toda lágrima de los ojos”. Por esta razón, “han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero” (Rev. 7:14, 17). Debido a que ejercen fe en el sacrificio de Jesús, a los ojos de Dios es como si llevaran ropas blancas. Al igual que en el caso de Abrahán, Dios los declara justos como sus amigos.
4 En vista de que han sido declarados justos, los miembros de esta creciente gran muchedumbre de otras ovejas confían en que podrán sobrevivir a la destrucción de este mundo en la gran tribulación (Sant. 2:23-26). Pueden acercarse a Jehová y tienen la maravillosa posibilidad de sobrevivir como grupo al Armagedón (Sant. 4:8; Rev. 7:15). Ahora bien, no forman un grupo aparte, independiente. Al contrario, sirven de buena gana a Dios bajo la dirección de su Rey celestial y de los hermanos del Rey que quedan en la Tierra.
5 Los cristianos ungidos se enfrentan de continuo a la enconada oposición del mundo de Satanás. Pero cuentan con la ayuda de sus compañeros de las otras ovejas. Aunque los ungidos que quedan en la Tierra son pocos, la gran muchedumbre recibe todos los años a cientos de miles de personas. A los ungidos les resulta imposible supervisar personalmente cada una de las cien mil congregaciones que existen por todo el mundo. De modo que la gran muchedumbre los apoya aportando hombres capacitados, a quienes se nombra superintendentes de las congregaciones. Ellos ayudan a velar por el bienestar de los millones de cristianos que han sido encomendados al cuidado del “esclavo fiel y discreto”.
6 El fiel apoyo de las otras ovejas a los ungidos fue predicho por el profeta Isaías, quien escribió: “Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Los trabajadores no retribuidos de Egipto y los mercaderes de Etiopía y los sabeos, hombres de alta talla, se pasarán ellos mismos aun a ti, y tuyos llegarán a ser. Detrás de ti andarán’” (Isa. 45:14). Los cristianos que tienen la esperanza terrenal andan, por decirlo así, detrás de la clase del esclavo y su Cuerpo Gobernante, siguiendo su guía. Como “trabajadores no retribuidos”, las otras ovejas emplean de buena gana sus energías y recursos para apoyar la labor mundial de predicación que Cristo encargó a sus seguidores ungidos en la Tierra (Hech. 1:8; Rev. 12:17).
7 A la vez que apoya a sus hermanos ungidos, la gran muchedumbre está recibiendo preparación para conformar el núcleo de la sociedad humana que vivirá en la Tierra después del Armagedón. Dicho núcleo, o fundamento, tiene que ser sólido, estable, y sus miembros no solo deben ser capaces de llevar a cabo las órdenes del Amo, sino que deben hacerlo de buena gana. A todos se nos está dando la oportunidad de probar lo útiles que podemos llegar a ser en las manos del Rey, Jesucristo. Si ejercemos fe y actuamos lealmente ahora, demostraremos que en el nuevo mundo también seguiremos las instrucciones que recibamos de él.
La gran muchedumbre demuestra su fe
8 Los compañeros de los cristianos ungidos demuestran su fe de diversas maneras. En primer lugar, los ayudan a proclamar las buenas nuevas del Reino de Dios (Mat. 24:14; 28:19, 20). En segundo lugar, se someten con agrado a la dirección del Cuerpo Gobernante (Heb. 13:17; léase Zacarías 8:23).
9 En tercer lugar, viven de acuerdo con los justos principios de Dios, con lo que también demuestran su apoyo a sus hermanos ungidos. Se esfuerzan por manifestar “amor, gozo, paz, gran paciencia, benignidad, bondad, fe, apacibilidad [y] autodominio” (Gál. 5:22, 23). Es cierto que en nuestros días estas cualidades son poco comunes, a diferencia de lo que sucede con “las obras de la carne”. Aun así, los miembros de la gran muchedumbre están resueltos a abstenerse de “fornicación, inmundicia, conducta relajada, idolatría, práctica de espiritismo, enemistades, contiendas, celos, arrebatos de cólera, altercaciones, divisiones, sectas, envidias, borracheras, diversiones estrepitosas, y cosas semejantes a estas” (Gál. 5:19-21).
10 Puesto que somos imperfectos, no es nada fácil cultivar el fruto del espíritu, evitar las obras de la carne y resistir la presión del mundo de Satanás. Aun así, no nos damos por vencidos; no vamos a permitir que ni nuestras debilidades y tropiezos ni las limitaciones físicas nos desanimen tanto que nuestra fe se debilite y nuestro amor por Jehová se enfríe. Estamos seguros de que Jehová cumplirá su promesa de proteger a la gran muchedumbre cuando sobrevenga la gran tribulación.
11 De todas maneras nos mantenemos en guardia, pues sabemos que el verdadero enemigo es el Diablo y que él no se rinde con facilidad (léase 1 Pedro 5:8). Por ejemplo, se ha valido de apóstatas y de otros medios para tratar de hacernos creer que las enseñanzas del esclavo son falsas. Pero ese método no le ha dado muchos resultados. También ha recurrido a la persecución, y, aunque en ocasiones sí ha logrado poner trabas a la obra, lo que generalmente sucede es que la persecución termina fortaleciendo la fe de los hermanos. Por eso, Satanás está utilizando cada vez más otra táctica: el desánimo. Y aparentemente cree que así tendrá más probabilidades de debilitar nuestra fe. Los cristianos del siglo primero ya sabían lo peligroso que es el desánimo. Se les había exhortado a considerar “con sumo cuidado y atención” el ejemplo de Cristo, quien había “aguantado tal habla contraria de pecadores en contra de sus propios intereses”. ¿Y por qué debían hacerlo? “Para que no [fueran] a cansarse y a desfallecer en sus almas.” (Heb. 12:3.)
12 ¿Ha sentido usted alguna vez el deseo de rendirse? ¿Le embargan de vez en cuando los sentimientos de fracaso? Si así es, no deje que Satanás se aproveche de esa circunstancia para entorpecer su servicio a Jehová. Estudie la Biblia con esmero, ore fervientemente, asista a todas las reuniones y busque la compañía de sus hermanos cristianos. Todo esto lo fortalecerá e impedirá que ‘desfallezca en su alma’. Jehová ha prometido que ayudará a sus siervos a recobrar el poder, y sus promesas nunca fallan (léase Isaías 40:30, 31). Manténgase ocupado en el servicio del Reino; evite las distracciones que roban tiempo; concéntrese en ayudar a los demás. Así obtendrá las fuerzas que necesita para aguantar a pesar del desánimo (Gál. 6:1, 2).
Salen de la gran tribulación y entran en un nuevo mundo
13 Después del Armagedón resucitarán multitudes de injustos, y a todos ellos habrá que darles a conocer los caminos de Jehová (Hech. 24:15). No solo habrá que explicarles qué es el sacrificio redentor de Jesús; también habrá que enseñarles a ejercer fe en ese sacrificio, pues únicamente así podrán beneficiarse de él. Deberán abandonar cualquier creencia falsa que hayan tenido, así como su anterior estilo de vida. Además, será necesario que se vistan de la nueva personalidad que distingue a los verdaderos cristianos (Efe. 4:22-24; Col. 3:9, 10). Los sobrevivientes del Armagedón tendrán mucho trabajo por delante. Será un verdadero placer desempeñar ese trabajo para Jehová sin las presiones y distracciones de este mundo malvado.
14 Los siervos fieles de Dios que murieron antes de que Jesús llevara a cabo su ministerio en la Tierra también tendrán mucho que aprender cuando resuciten. Descubrirán la identidad del Mesías prometido que tanto esperaban pero no alcanzaron a conocer. En su vida anterior, ellos ya habían demostrado que deseaban que Jehová les enseñara. ¿Se imagina qué alegría y qué privilegio será explicarle a Daniel cómo se cumplieron las profecías que él mismo escribió, pero que no pudo entender? (Dan. 12:8, 9.)
15 Por supuesto, aunque los justos que resuciten tendrán mucho que aprender de nosotros, también nosotros podremos aprender de ellos. De seguro nos contestarán las muchas preguntas que tengamos sobre los relatos que solo se mencionan brevemente en la Biblia. ¡Piense en lo emocionante que será escuchar a Juan el Bautista en persona hablar de su primo Jesús! Sin duda, todo lo que aprendamos de esos testigos fieles nos permitirá comprender aún mejor la Palabra de Dios. Los siervos de Jehová que murieron en el pasado —así como los miembros de la gran muchedumbre que mueran durante el tiempo del fin— alcanzarán “una resurrección mejor”. Todos ellos comenzaron su servicio a Jehová en un mundo controlado por Satanás. ¡Qué dichosos se sentirán de continuar sirviéndole en el nuevo mundo de Dios, donde las condiciones serán mucho mejores! (Heb. 11:35; 1 Juan 5:19.)
16 En algún momento del Día del Juicio se abrirán rollos que, junto con la Biblia, servirán de base para juzgar a todos los que vivan en la Tierra. De este modo se determinará si son dignos de recibir la vida eterna (léase Revelación 20:12, 13). Durante el Día del Juicio, todos los habitantes de la Tierra tendrán suficiente tiempo para demostrar de qué lado están en la cuestión de la soberanía universal. Cada uno tendrá que decidir si apoyará al Reino de Dios y permitirá que el Cordero lo guíe a “fuentes de aguas de vida” o si, por el contrario, se opondrá al Reino y se negará a someterse a él (Rev. 7:17; Isa. 65:20). Para el fin de ese día, toda persona habrá tenido la oportunidad de tomar su propia decisión, libre de la influencia del pecado heredado y de un mundo perverso. Nadie podrá decir que el juicio final de Jehová haya sido injusto. Solo los malvados serán destruidos para siempre (Rev. 20:14, 15).
17 Los cristianos ungidos de nuestros días han sido considerados dignos de recibir un reino, por lo que esperan con anhelo reinar sobre la Tierra durante el Día del Juicio. ¡Qué gran honor será para ellos! Y es esta esperanza lo que los impulsa a responder a la exhortación que sus hermanos del siglo primero recibieron de Pedro: “Hagan lo sumo por hacer seguros para sí su llamamiento y selección; porque si siguen haciendo estas cosas no fracasarán nunca. De hecho, así se les suministrará ricamente la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Ped. 1:10, 11).
18 Los miembros de la gran muchedumbre se alegran mucho de que sus hermanos ungidos tengan esa esperanza y están decididos a darles todo su apoyo. Como amigos de Dios, desean hacer lo máximo posible en su servicio hoy día. Y durante el Día del Juicio, en el que Jesús los guiará a fuentes de aguas de vida, apoyarán con entusiasmo y de todo corazón las disposiciones de Jehová. ¡Qué felices se sentirán cuando finalmente se les considere dignos de servir a Jehová en la Tierra por toda la eternidad! (Rom. 8:20, 21; Rev. 21:1-7.)
¿Recuerda usted?
• ¿Qué incluyen los bienes de Jesús?
• ¿Cómo apoya la gran muchedumbre a sus hermanos ungidos?
• ¿De qué privilegios disfruta la gran muchedumbre y qué esperanza abriga?
• ¿Qué siente usted al pensar en el Día del Juicio?
[Preguntas del estudio]
1. ¿Cómo identifica la Palabra de Dios a los cristianos ungidos, y qué responsabilidad les asignó Jesús?
2. ¿Qué abarcan los bienes de Jesucristo?
3, 4. ¿Qué magníficos privilegios tienen los miembros de la gran muchedumbre?
5. ¿Cómo apoya la gran muchedumbre a los hermanos ungidos de Cristo?
6. ¿Cómo se predijo el apoyo que recibirían los cristianos ungidos de sus compañeros de las otras ovejas?
7. ¿Para qué se está preparando a la gran muchedumbre?
8, 9. ¿Cómo demuestran su fe los miembros de la gran muchedumbre?
10. ¿Qué firme resolución han tomado los miembros de la gran muchedumbre?
11. ¿Qué tácticas ha empleado Satanás a fin de debilitar la fe de los cristianos?
12. ¿Qué consejos bíblicos ayudan a recobrar las fuerzas a quienes se sienten desanimados?
13. ¿Qué tarea aguarda a quienes sobrevivan al Armagedón?
14, 15. ¿Qué podrán aprender de nosotros los justos que resuciten, y qué podremos aprender nosotros de ellos?
16. De acuerdo con las profecías bíblicas, ¿qué ocurrirá durante el Día del Juicio?
17, 18. ¿Por qué esperan con ilusión los cristianos ungidos y la gran muchedumbre el Día del Juicio?
[Ilustración de la página 25]
La gran muchedumbre ha lavado sus ropas largas y las ha emblanquecido en la sangre del Cordero
[Ilustración de la página 27]
¿Qué le gustaría preguntarles a los justos cuando resuciten?

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