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Tuesday, September 16, 2014

Números 26 al 29:


26 Y después del azote+ aconteció* que Jehová pasó a decir esto a Moisés y Eleazar hijo de Aarón el sacerdote: “Tomen la cuenta de la entera asamblea de los hijos de Israel, de veinte años de edad para arriba, según la casa de sus padres, todos los que salen al ejército en Israel”.+ Y Moisés y Eleazar+ el sacerdote procedieron a hablar con ellos en las llanuras desérticas de Moab,+ junto al Jordán, frente a Jericó,+ diciendo: “[Tomen la cuenta de ellos] de la edad de veinte años para arriba, tal como Jehová había mandado a Moisés”.+
Ahora bien, los hijos de Israel que salieron de la tierra de Egipto fueron: Rubén, primogénito+ de Israel; los hijos de Rubén: De Hanok,+ la familia de los hanokitas; de Palú,+ la familia de los paluitas; de Hezrón,+ la familia de los hezronitas; de Carmí,+ la familia de los carmitas. Estas fueron las familias de los rubenitas, y sus inscritos ascendieron a cuarenta y tres mil setecientos treinta.+
Y el hijo* de Palú fue Eliab. Y los hijos de Eliab: Nemuel y Datán y Abiram. Este Datán+ y Abiram+ fueron [hombres] convocados de la asamblea, que entraron en lucha contra Moisés y Aarón en la asamblea de Coré,+ cuando entraron en lucha contra Jehová.
10 Entonces la tierra abrió su boca y se los tragó.+ En cuanto a Coré, [murió] en la muerte de la asamblea, cuando el fuego consumió a doscientos cincuenta hombres.*+ Y ellos llegaron a ser un símbolo.+ 11 Sin embargo, los hijos de Coré no murieron.+
12 Los hijos de Simeón+ por sus familias: De Nemuel,*+ la familia de los nemuelitas; de Jamín,+ la familia de los jaminitas; de Jakín,+ la familia de los jakinitas; 13 de Zérah,* la familia de los zerahítas; de Shaúl,+ la familia de los shaulitas. 14 Estas fueron las familias de los simeonitas: veintidós mil doscientos.+
15 Los hijos de Gad+ por sus familias: De Zefón,* la familia de los zefonitas; de Haguí, la familia de los haguitas; de Suní, la familia de los sunitas; 16 de Ozní,* la familia de los oznitas; de Erí, la familia de los eritas; 17 de Arod,* la familia de los aroditas; de Arelí,+ la familia de los arelitas. 18 Estas fueron las familias de los hijos de Gad, de sus inscritos: cuarenta mil quinientos.+
19 Los hijos de Judá+ fueron Er+ y Onán.+ Sin embargo, Er y Onán murieron en la tierra de Canaán.+ 20 Y los hijos de Judá llegaron a ser, por sus familias: De Selah,+ la familia de los selanitas; de Pérez,+ la familia de los perezitas; de Zérah,+ la familia de los zerahítas. 21 Y los hijos de Pérez llegaron a ser: De Hezrón,+ la familia de los hezronitas; de Hamul,+ la familia de los hamulitas. 22 Estas fueron las familias de Judá,+ de sus inscritos: setenta y seis mil quinientos.+
23 Los hijos de Isacar+ por sus familias fueron: De Tolá,+ la familia de los tolaítas; de Puvá, la familia de los punitas; 24 de Jasub,* la familia de los jasubitas; de Simrón,+ la familia de los simronitas. 25 Estas fueron las familias de Isacar, de sus inscritos: sesenta y cuatro mil trescientos.+
26 Los hijos de Zabulón+ por sus familias fueron: De Séred, la familia de los sereditas; de Elón, la familia de los elonitas; de Jahleel,+ la familia de los jahleelitas. 27 Estas fueron las familias de los zabulonitas, de sus inscritos: sesenta mil quinientos.+
28 Los hijos de José+ por sus familias fueron Manasés y Efraín.+ 29 Los hijos de Manasés+ fueron: De Makir,+ la familia de los makiritas. Y Makir llegó a ser padre de Galaad.+ De Galaad, la familia de los galaaditas. 30 Estos fueron los hijos de Galaad: De Yézer,+ la familia de los yezeritas; de Héleq, la familia de los helequitas; 31 de Asriel, la familia de los asrielitas; de Siquem, la familia de los siquemitas; 32 de Semidá,+ la familia de los semidaítas; de Héfer,+ la familia de los heferitas. 33 Ahora bien, resultó que Zelofehad hijo de Héfer no tuvo hijos, sino hijas,+ y los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Mahlá y Noá, Hoglá, Milcá y Tirzá.+ 34 Estas fueron las familias de Manasés, y sus inscritos fueron cincuenta y dos mil setecientos.+
35 Estos fueron los hijos de Efraín+ por sus familias: De Sutélah,+ la familia de los sutelahítas; de Béker, la familia de los bekeritas; de Tahán,+ la familia de los tahanitas. 36 Y estos fueron los hijos de Sutélah: De Erán, la familia de los eranitas. 37 Estas fueron las familias de los hijos de Efraín,+ de sus inscritos: treinta y dos mil quinientos. Estos fueron los hijos de José por sus familias.+
38 Los hijos de Benjamín+ por sus familias fueron: De Bela,+ la familia de los belaítas; de Asbel,+ la familia de los asbelitas; de Ahiram,* la familia de los ahiramitas; 39 de Sefufam,* la familia de los sufamitas; de Hufam,*+ la familia de los hufamitas. 40 Los hijos de Bela llegaron a ser Ard y Naamán:+ [De Ard,]* la familia de los arditas; de Naamán, la familia de los naamitas. 41 Estos fueron los hijos de Benjamín+ por sus familias, y sus inscritos fueron cuarenta y cinco mil seiscientos.+
42 Estos fueron los hijos de Dan+ por sus familias: De Suham,* la familia de los suhamitas. Estas fueron las familias de Dan+ por sus familias. 43 Todas las familias de los suhamitas, de sus inscritos, fueron sesenta y cuatro mil cuatrocientos.+
44 Los hijos de Aser+ por sus familias fueron: De Imnah,+ la familia de los imnitas; de Isví,+ la familia de los isvitas; de Berías, la familia de los beritas; 45 de los hijos de Berías: De Héber, la familia de los heberitas; de Malkiel,+ la familia de los malkielitas. 46 Y el nombre de la hija de Aser fue Sérah.+ 47 Estas fueron las familias de los hijos de Aser,+ de sus inscritos: cincuenta y tres mil cuatrocientos.+
48 Los hijos de Neftalí+ por sus familias fueron: De Jahzeel,+ la familia de los jahzeelitas; de Guní,+ la familia de los gunitas; 49 de Jézer,+ la familia de los jezeritas; de Silem,+ la familia de los silemitas. 50 Estas fueron las familias de Neftalí+ por sus familias, y sus inscritos fueron cuarenta y cinco mil cuatrocientos.+
51 Estos fueron los inscritos de los hijos de Israel: seiscientos un mil setecientos treinta.+
52 Después de eso, Jehová habló a Moisés, y dijo: 53 “A estos debe repartirse la tierra proporcionalmente para herencia, por el total numérico de los nombres.+ 54 Conforme al gran número debes aumentar la herencia de uno, y conforme al corto número debes reducir la herencia de uno.+ A cada uno se debe dar su herencia en proporción con sus inscritos. 55 Solo que por sorteo+ debe repartirse proporcionalmente la tierra. Conforme a los nombres de las tribus de sus padres deben conseguir una herencia. 56 Por la determinación del sorteo debe repartirse a uno proporcionalmente su herencia entre los muchos y los pocos”.
57 Ahora bien, estos fueron los inscritos de los levitas+ por sus familias: De Guersón,+ la familia de los guersonitas; de Qohat,+ la familia de los qohatitas; de Merarí,+ la familia de los meraritas. 58 Estas fueron las familias de los levitas:* la familia de los libnitas,+ la familia de los hebronitas,+ la familia de los mahlitas,+ la familia de los musitas,+ la familia de los coreítas.+
Y Qohat+ llegó a ser padre de Amram.+ 59 Y el nombre de la esposa de Amram fue Jokébed,+ hija de Leví, hija que la esposa de Leví le dio a luz* en Egipto. Con el tiempo ella le dio a luz a Amram [estos:] Aarón y Moisés, y Míriam la hermana de ellos.+ 60 Entonces a Aarón le nacieron Nadab y Abihú,+ Eleazar e Itamar.+ 61 Pero Nadab y Abihú murieron por haber presentado fuego ilegítimo delante de Jehová.+
62 Y sus inscritos ascendieron a veintitrés mil, todos varones de un mes de edad para arriba.+ Pues ellos no fueron inscritos entre los hijos de Israel,+ porque no había de dárseles herencia entre los hijos de Israel.+
63 Estos fueron los inscritos por Moisés y Eleazar el sacerdote cuando inscribieron a los hijos de Israel en las llanuras desérticas de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó.+ 64 Pero entre estos resultó que no había hombre alguno de los inscritos por Moisés y Aarón el sacerdote cuando inscribieron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí.+ 65 Porque Jehová había dicho respecto a ellos: “Morirán sin falta en el desierto”.+ De modo que no quedó de ellos un solo hombre, salvo Caleb hijo de Jefuné y Josué hijo de Nun.+
27 Entonces se acercaron las hijas de Zelofehad+ hijo de Héfer hijo de Galaad hijo de Makir hijo de Manasés,+ de las familias de Manasés hijo de José. Y estos fueron los nombres de sus hijas: Mahlá, Noá y Hoglá y Milcá y Tirzá.+ Y ellas procedieron a pararse ante Moisés y ante Eleazar el sacerdote+ y ante los principales y toda la asamblea a la entrada de la tienda de reunión, y dijeron: “Nuestro padre ha muerto en el desierto,+ y, sin embargo, no resultó estar entre la asamblea, es decir, entre aquellos que tomaron su posición en contra de Jehová en la asamblea de Coré,+ sino que por su propio pecado ha muerto;+ y no llegó a tener hijos. ¿Por qué debe ser quitado el nombre de nuestro padre de en medio de su familia porque no tuvo hijo?+ Oh, danos una posesión en medio de los hermanos de nuestro padre”.+ Ante esto, Moisés presentó la causa de ellas delante de Jehová.+
Jehová entonces dijo a Moisés: “Las hijas de Zelofehad están hablando rectamente. Sin falta debes darles la posesión de una herencia en medio de los hermanos de su padre, y tienes que hacer que la herencia de su padre pase a ellas.+ Y debes hablar a los hijos de Israel, y decir: ‘En caso de que algún hombre muera sin tener hijo, ustedes entonces tienen que hacer que su herencia pase a su hija. Y si no tiene hija, entonces tienen que dar su herencia a sus hermanos. 10 Y si no tiene hermanos, entonces tienen que dar su herencia a los hermanos de su padre. 11 Y si su padre no tiene hermanos, entonces tienen que dar su herencia a su pariente consanguíneo+ que sea el más cercano de su familia, y él tiene que tomar posesión de ella. Y esto tiene que servir como estatuto de decisión judicial para los hijos de Israel tal como Jehová ha mandado a Moisés’”.
12 Posteriormente, Jehová dijo a Moisés: “Sube a esta montaña de Abarim*+ y ve la tierra que ciertamente daré a los hijos de Israel.+ 13 Cuando la hayas visto, entonces tienes que ser recogido a tu pueblo,+ sí, tú, tal como fue recogido Aarón tu hermano,+ 14 por cuanto ustedes se rebelaron contra mi orden en el desierto de Zin ante el reñir de la asamblea,+ en lo referente a santificarme*+ junto a las aguas, ante los ojos de ellos. Estas son las aguas de Meribá+ en Qadés,+ en el desierto de Zin”.+
15 Entonces Moisés habló a Jehová, y dijo: 16 “Que Jehová, el Dios de los espíritus+ de toda clase de carne,*+ nombre sobre la asamblea a un hombre+ 17 que salga delante de ellos y que entre delante de ellos y que los saque y que los introduzca,+ para que la asamblea de Jehová no llegue a ser como ovejas que no tienen pastor”.+ 18 Por eso Jehová dijo a Moisés: “Toma para ti a Josué hijo de Nun, un hombre en quien hay espíritu,+ y tienes que poner tu mano sobre él;+ 19 y tienes que tenerlo de pie delante de Eleazar el sacerdote y delante de toda la asamblea, y tienes que comisionarlo ante los ojos de ellos.+ 20 Y tienes que poner parte de tu dignidad sobre él,+ a fin de que toda la asamblea de los hijos de Israel le escuche.+ 21 Y es delante de Eleazar el sacerdote donde él estará de pie, y este tiene que inquirir+ a favor de él por medio del juicio del Urim+ delante de Jehová. Por orden de él saldrán y por orden de él entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, y toda la asamblea”.
22 Y Moisés se puso a hacer tal como le había mandado Jehová. Por consiguiente, tomó a Josué y lo hizo estar de pie delante de Eleazar+ el sacerdote y delante de toda la asamblea, 23 y puso las manos sobre él y lo comisionó,+ tal como Jehová había hablado por medio de Moisés.+
28 Y Jehová habló nuevamente a Moisés, y dijo: “Manda a los hijos de Israel, y tienes que decirles: ‘Deben tener cuidado de presentarme mi ofrenda, mi pan,+ para mis ofrendas hechas por fuego como olor conducente a descanso a mí,+ a sus tiempos señalados’.*+
”Y tienes que decirles: ‘Esta es la ofrenda hecha por fuego que ustedes presentarán a Jehová: dos corderos sanos de un año de edad, cada día, como ofrenda quemada, constantemente.+ Un cordero lo ofrecerás por la mañana, y el otro cordero lo ofrecerás entre las dos tardes,*+ junto con un décimo de efá+ de flor de harina como ofrenda de grano+ ligeramente mojada con un cuarto de hin de aceite batido;+ la ofrenda quemada constante,+ que se ofrecía en el monte Sinaí como olor conducente a descanso, ofrenda hecha por fuego a Jehová,+ junto con su libación,+ un cuarto de hin por cada cordero.+ Derrama para Jehová en el lugar santo la libación de licor embriagante.+ Y ofrecerás el otro cordero entre las dos tardes. Con la misma ofrenda de grano como el de la mañana y con su misma libación lo ofrecerás como ofrenda hecha por fuego, de olor conducente a descanso a Jehová.+
”’Sin embargo, en el día del sábado+ habrá dos corderos sanos de un año de edad y una medida de dos décimas de flor de harina como ofrenda de grano ligeramente mojada con aceite, junto con su libación, 10 como ofrenda quemada del sábado en su sábado,* junto con la ofrenda quemada constante+ y su libación.+
11 ”’Y en los comienzos de sus meses ustedes presentarán como ofrenda quemada a Jehová dos toros jóvenes y un carnero, siete corderos sanos, de un año de edad cada uno,+ 12 y una medida de tres décimas de flor de harina como ofrenda de grano+ ligeramente mojada con aceite por cada toro y una medida de dos décimas de flor de harina como ofrenda de grano ligeramente mojada con aceite por el carnero,+ 13 y una medida de décima de flor de harina, respectivamente, como ofrenda de grano ligeramente mojada con aceite por cada cordero, como ofrenda quemada, olor conducente a descanso,+ ofrenda hecha por fuego a Jehová. 14 Y como sus libaciones debe ponerse medio+ hin de vino por un toro y la tercera parte+ de un hin por el carnero y la cuarta parte+ de un hin por un cordero.* Esta es la ofrenda quemada mensual en su mes para los meses del año.+ 15 También, debe ofrecerse a Jehová un cabrito+ de las cabras como ofrenda por el pecado, además de la ofrenda quemada constante, junto con su libación.+
16 ”’Y en el primer mes, el día catorce del mes, habrá la pascua+ de Jehová. 17 Y en el día quince de este mes habrá una fiesta. Siete días se comerán tortas no fermentadas.+ 18 En el primer día habrá una convocación santa.+ No deben hacer ninguna clase de trabajo laborioso.+ 19 Y tienen que presentar como ofrenda hecha por fuego, una ofrenda quemada+ a Jehová, dos toros jóvenes y un carnero y siete corderos de un año de edad cada uno.+ Deben resultarles sanos.+ 20 Y como sus ofrendas de grano+ de flor de harina ligeramente mojada con aceite ofrecerán una medida de tres décimas por un toro y una medida de dos décimas+ por el carnero. 21 Ofrecerás una medida de décima,+ respectivamente, por cada cordero de los siete corderos; 22 y un macho cabrío de ofrenda por el pecado para hacer expiación por ustedes.+ 23 Además de la ofrenda quemada de la mañana, que es para la ofrenda quemada constante,+ ofrecerán estos. 24 Lo mismo que estos ofrecerán diariamente durante los siete días, como pan,+ una ofrenda hecha por fuego, de olor conducente a descanso a Jehová.+ Junto con la ofrenda quemada constante debe ofrecerse esta, y su libación. 25 Y en el día séptimo deben celebrar una convocación santa.+ Ninguna clase de trabajo laborioso deben hacer.+
26 ”’Y en el día de los primeros frutos+ maduros, cuando presenten una ofrenda de grano nuevo a Jehová, en su fiesta de las semanas+ deben celebrar una convocación santa. Ninguna clase de trabajo laborioso deben hacer.+ 27 Y tienen que presentar como ofrenda quemada para olor conducente a descanso a Jehová dos toros jóvenes, un carnero, siete corderos de un año de edad cada uno;+ 28 y como su ofrenda de grano de flor de harina ligeramente mojada con aceite una medida de tres décimas por cada toro, una medida de dos décimas+ por el carnero, 29 una medida de décima,+ respectivamente, por cada cordero de los siete corderos; 30 un cabrito de las cabras para hacer expiación por ustedes.+ 31 Además de la ofrenda quemada constante y su ofrenda de grano, los ofrecerán.+ Deben resultarles sanos,+ junto con sus libaciones.+
29 ”’Y en el séptimo mes, al primero del mes, deben celebrar una convocación santa.+ Ninguna clase de trabajo laborioso deben hacer.+ Debe resultar ser día del toque de trompeta para ustedes.+ Y tienen que ofrecer como ofrenda quemada para olor conducente a descanso a Jehová un toro joven, un carnero, siete corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ y su ofrenda de grano de flor de harina ligeramente mojada con aceite, una medida de tres décimas por el toro, una medida de dos décimas por el carnero,+ y una medida de décima por cada cordero de los siete corderos;+ y un cabrito de las cabras como ofrenda por el pecado para hacer expiación por ustedes;+ además de la ofrenda quemada mensual+ y su ofrenda de grano+ y la ofrenda quemada constante+ y su ofrenda de grano,+ junto con sus libaciones,+ conforme al procedimiento regular para ellas, como olor conducente a descanso, ofrenda hecha por fuego a Jehová.+
”’Y el diez de este séptimo mes deben celebrar una convocación santa,+ y tienen que afligir sus almas.+ Ninguna clase de trabajo deben hacer.+ Y tienen que presentar como ofrenda quemada a Jehová, como olor conducente a descanso, un toro joven, un carnero, siete corderos de un año de edad cada uno.+ Deben resultarles sanos.+ Y como su ofrenda de grano de flor de harina ligeramente mojada con aceite, una medida de tres décimas por el toro, una medida de dos décimas por el carnero,+ 10 una medida de décima, respectivamente, por cada cordero de los siete corderos;+ 11 un cabrito de las cabras como ofrenda por el pecado, además de la ofrenda por el pecado [del día] de la expiación+ y la ofrenda quemada constante y su ofrenda de grano, junto con sus libaciones.+
12 ”’Y el día quince del séptimo mes+ deben celebrar una convocación santa.+ Ninguna clase de trabajo laborioso deben hacer,+ y tienen que celebrar una fiesta a Jehová por siete días.+ 13 Y tienen que presentar como ofrenda quemada,+ ofrenda hecha por fuego, de olor conducente a descanso a Jehová, trece toros jóvenes, dos carneros, catorce corderos de un año de edad cada uno. Deben resultar sanos.+ 14 Y como su ofrenda de grano de flor de harina ligeramente mojada con aceite, una medida de tres décimas por cada toro de los trece toros, una medida de dos décimas por cada carnero de los dos carneros,+ 15 y una medida de décima* por cada cordero de los catorce corderos;*+ 16 y un cabrito de las cabras como ofrenda por el pecado, además de la ofrenda quemada constante, su ofrenda de grano y su libación.+
17 ”’Y el segundo día, doce toros jóvenes, dos carneros, catorce corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ 18 y su ofrenda de grano+ y sus libaciones+ por los toros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme al procedimiento regular;+ 19 y un cabrito de las cabras como ofrenda por el pecado,+ además de la ofrenda quemada constante y su ofrenda de grano, junto con sus libaciones.+
20 ”’Y el tercer día, once toros, dos carneros, catorce corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ 21 y su ofrenda de grano+ y sus libaciones+ por los toros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme al procedimiento regular; 22 y un macho cabrío* como ofrenda por el pecado,+ además de la ofrenda quemada constante y su ofrenda de grano y su libación.
23 ”’Y el cuarto día, diez toros, dos carneros, catorce corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ 24 su ofrenda de grano+ y sus libaciones+ por los toros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme al procedimiento regular;+ 25 y un cabrito de las cabras como ofrenda por el pecado,+ además de la ofrenda quemada constante,+ su ofrenda de grano y su libación.+
26 ”’Y el quinto día, nueve toros, dos carneros, catorce corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ 27 y su ofrenda de grano+ y sus libaciones+ por los toros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme al procedimiento regular;+ 28 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado,+ además de la ofrenda quemada constante y su ofrenda de grano y su libación.+
29 ”’Y el sexto día, ocho toros, dos carneros, catorce corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ 30 y su ofrenda de grano+ y sus libaciones+ por los toros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme al procedimiento regular;+ 31 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado,+ además de la ofrenda quemada constante, su ofrenda de grano y sus libaciones.+
32 ”’Y el séptimo día, siete toros, dos carneros, catorce corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ 33 y su ofrenda de grano+ y sus libaciones+ por los toros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme al procedimiento regular para ellos;+ 34 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado,+ además de la ofrenda quemada constante, su ofrenda de grano y su libación.+
35 ”’Y el octavo día deben celebrar una asamblea solemne.+ Ninguna clase de trabajo laborioso deben hacer.+ 36 Y tienen que presentar como ofrenda quemada, una ofrenda hecha por fuego, de olor conducente a descanso a Jehová, un toro, un carnero, siete corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ 37 y su ofrenda de grano+ y sus libaciones+ por el toro, el carnero y los corderos, según el número de ellos, conforme al procedimiento regular;+ 38 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado,+ además de la ofrenda quemada constante y su ofrenda de grano y su libación.+
39 ”’Estos los ofrecerán a Jehová en sus fiestas periódicas,+ además de sus ofrendas de voto+ y sus ofrendas voluntarias+ como sus ofrendas quemadas+ y sus ofrendas de grano+ y sus libaciones+ y sus sacrificios de comunión’”.*+ 40 Y Moisés procedió a hablar a los hijos de Israel conforme a todo lo que Jehová había mandado a Moisés.+
 
Tomado de sitio official de T. J. de Biblia con Referencias Traducción del Nuevo Mundo.

Libro de Números:

NÚMEROS, LIBRO DE
Cuarto libro del Pentateuco. En español toma su nombre de los dos censos de los hijos de Israel que en él se mencionan. Registra los acontecimientos que ocurrieron en la región del monte Sinaí, en el desierto —durante el tiempo en que Israel anduvo errante— y en las llanuras de Moab. La narración abarca básicamente un período de treinta y ocho años y nueve meses: desde 1512 hasta 1473 a. E.C. (Nú 1:1; Dt 1:3, 4.) Aunque los acontecimientos que se relatan en Números 7:1-88 y Nú 9:1-15 habían ocurrido con anterioridad a los hechos narrados en el contexto inmediato, proveen importante información complementaria.
Escritor. El libro de Números se ha atribuido desde tiempos antiguos a Moisés, como lo confirma el propio contenido de la obra. No habla más que de la vida de Israel en Egipto y luego en el desierto. Al comentar cuándo se edificó Hebrón, el escritor tomó la ciudad egipcia de Zoan como punto de referencia. (Nú 13:22.) Es lógico pensar que un hombre como Moisés supiese cuándo se edificó Zoan, ya que se le había instruido “en toda la sabiduría de los egipcios”. (Hch 7:22.)
Ciertos mandatos registrados en el libro de Números son exclusivos para las circunstancias de una nación nómada. Entre estos se encuentran: los campamentos tribales prescritos (Nú 1:52, 53), el orden de marcha (Nú 2:9, 16, 17, 24, 31) y las señales de trompeta para reunir a la asamblea y levantar el campamento (10:2-6). La fraseología de la ley sobre la cuarentena también refleja una vida nómada (5:2-4). Otros mandamientos aplicarían cuando los israelitas residiesen en la Tierra Prometida. Por ejemplo: el uso de trompetas para hacer llamadas de guerra (10:9), el apartar 48 ciudades para los levitas (35:2-8), la acción que tenía que tomarse en contra de la idolatría y de los habitantes de Canaán (33:50-56), la selección de seis ciudades de refugio, las instrucciones para tratar los casos de los que afirmasen ser homicidas involuntarios (35:9-33) y las leyes sobre la herencia y el matrimonio de las mujeres que heredaban (27:8-11; 36:5-9).
Además, se atribuye directamente a Moisés el registro de los campamentos de los israelitas (Nú 33:2), y las palabras de conclusión del libro de Números también le señalan como el escritor del relato (36:13).
Autenticidad. La autenticidad del libro está probada fuera de toda duda. Algo sobresaliente es su franqueza, pues el registro no oculta ni la conducta incorrecta ni la derrota. (Nú 11:1-5, 10, 32-35; 14:2, 11, 45.) Incluso se ponen de manifiesto las transgresiones de Moisés, de sus hermanos, Aarón y Míriam, y de sus sobrinos, Nadab y Abihú (3:3, 4; 12:1-15; 20:2-13). En repetidas ocasiones los sucesos registrados en el libro vuelven a relatarse en los Salmos (78:14-41; 95:7-11; 105:40, 41; 106:13-33; 135:10, 11; 136:16-20). Por sus alusiones a acontecimientos importantes y a otros detalles registrados en el libro de Números, tanto Josué (4:12; 14:2) como Jeremías (2Re 18:4), Nehemías (9:19-22), David (Sl 95:7-11), Isaías (48:21), Ezequiel (20:13-24), Oseas (9:10), Amós (5:25), Miqueas (6:5), el mártir cristiano Esteban (Hch 7:36), los apóstoles Pablo (1Co 10:1-11) y Pedro (2Pe 2:15, 16), el discípulo Judas (vs. 11) y el hijo de Dios (Jn 3:14; Rev 2:14), mostraron que aceptaban este registro como parte de la palabra inspirada de Dios. Destaca también la profecía de Balaam concerniente a la estrella que saldría de Jacob, que tuvo su cumplimiento inicial cuando David subió al trono y posteriormente subyugó a los moabitas y a los edomitas. (Nú 24:15-19; 2Sa 8:2, 13, 14.)
Valor del libro. El libro de Números destaca con gran fuerza la importancia de la obediencia a Jehová, el respeto a Él y a sus siervos, la necesidad de tener fe y de guardarse de los hombres impíos (Nú 13:25–14:38; 22:7, 8, 22; 26:9, 10; Heb 3:7–4:11; 2Pe 2:12-16; Jud 11; Rev 2:14), el no cometer la deslealtad de poner a Jehová a prueba (Nú 21:5, 6; 1Co 10:9) y abstenerse de la murmuración (Nú 14:2, 36, 37; 16:1-3, 41; 17:5, 10; 1Co 10:10, 11) y de la inmoralidad sexual (Nú 25:1-9; 31:16; 1Co 10:6, 8). Los tratos de Jehová con Israel demuestran su gran poder, misericordia y bondad, así como su longanimidad al moderar su cólera, aunque no deja impune el castigo cuando se merece. (Nú 14:17-20.) Además, la posición y el ministerio de Moisés (Nú 12:7; Heb 3:2-6), la provisión milagrosa de agua de la masa rocosa (Nú 20:7-11; 1Co 10:4), el alzamiento de la serpiente de cobre (Nú 21:8, 9; Jn 3:14, 15) y el agua de limpieza (Nú 19:2-22; Heb 9:13, 14) proveyeron cuadros proféticos que se cumplieron en Cristo Jesús.
El relato proporciona información que aclara otros textos. Muestra sobre qué base pudo el rey Ezequías de Judá celebrar la Pascua el 14 de Ziv (Iyar) en vez del 14 de Nisán (Abib). (Nú 9:10, 11; 2Cr 30:15.) La consideración completa del nazareato (Nú 6:2-21) explica por qué Sansón y Samuel no tenían que cortarse el cabello (Jue 13:4, 5; 1Sa 1:11) ni Juan el Bautista beber bebidas alcohólicas. (Lu 1:15.) Para ver más ejemplos, compárese Números 2:18-23 con Salmo 80:2; Números 15:38 con Mateo 23:5; Números 17:8-10 con Hebreos 9:4; Números 18:26 con Hebreos 7:5-9; Números 18:31 con 1 Corintios 9:13, 14 y Números 28:9, 10 con Mateo 12:5.
[Recuadro en la página 510]
PUNTOS SOBRESALIENTES DE NÚMEROS
Narración histórica que muestra lo vital que es obedecer a Jehová en todo tipo de circunstancias y respetar a sus representantes
Abarca los hechos ocurridos durante la mayor parte del tiempo que Israel estuvo en el desierto en camino a la Tierra Prometida
Se inscriben y organizan las tribus de Israel
Aproximadamente un año después del éxodo de Egipto, se inscribe a todos los varones israelitas de veinte años o más, a excepción de los levitas (1:1-49)
A cada división de tres tribus se le asigna un lugar para acampar, así como una posición en el orden de marcha (2:1-34)
Se separa a los levitas para servir a los sacerdotes; se inscribe a todos los levitas de más de un mes; Jehová los toma a cambio de los primogénitos de las otras tribus (3:1-51)
Se toma la cuenta de los varones que descienden de Qohat, Guersón y Merarí, los tres hijos de Leví, que estén entre los treinta y los cincuenta años, y se les dan asignaciones de servicio (4:1-49)
Se vuelve a inscribir a los israelitas poco antes de entrar en la Tierra Prometida (26:1-65)
Los israelitas reciben disposiciones divinas sobre su adoración y los tratos entre ellos
Se exponen los requisitos para los nazareos (6:1-21)
Se observa la Pascua; se dispone que todo el que esté inmundo o en un viaje distante pueda celebrarla un mes después del 14 de Nisán (9:1-14)
Se dan diversas regulaciones respecto a los deberes y privilegios de los sacerdotes y levitas, entre los que se halla la preparación del agua de la limpieza y sus usos (18:1–19:22)
Se enumeran las ofrendas que han de presentarse cada día, cada sábado, al comienzo de cada mes, en las fiestas y durante el séptimo mes (28:1–29:40)
Se registran las prescripciones de Jehová respecto a los votos (30:1-16)
Los culpables deben confesar y compensar a la parte afectada (5:5-8)
Se establece un procedimiento para resolver los casos de supuesto adulterio de la esposa (5:11-31)
Se proveen seis ciudades de refugio (35:9-34)
Los israelitas manifiestan falta de aprecio por las provisiones de Jehová y desobedecen sus mandatos
El pueblo se queja del maná y muestra su anhelo por la carne; cuando Jehová les proporciona codornices, muchos actúan con gran avidez, por lo que se les castiga con la muerte (11:4-34)
Creen el mal informe que dan los diez espías atemorizados y desean regresar a Egipto; Moisés tiene que interceder en su favor (13:1–14:19)
Cuando se sentencia a esa generación rebelde a vagar y morir en el desierto, el pueblo intenta entrar en la Tierra Prometida, pero como no cuenta con la bendición de Jehová, sufre una derrota militar (14:26-45)
No respetan a los representantes visibles de Jehová
Míriam y Aarón critican a Moisés, por lo que Jehová hiere a Míriam con lepra (12:1-15)
Coré, Datán, Abiram, On y 250 principales se oponen a Moisés y Aarón; Jehová ejecuta a los rebeldes, lo que provoca más murmuraciones; mueren otros 14.700 (16:1-50)
En Qadés los israelitas se quejan con amargura de Moisés y Aarón debido a la falta de agua; cuando Jehová proporciona agua de forma milagrosa, Moisés y Aarón no santifican el nombre de Jehová y por ello pierden el privilegio de entrar en la Tierra Prometida (20:1-13)
Los israelitas se cansan y hablan contra Jehová y Moisés; se les plaga con serpientes y muchos mueren; Moisés intercede por el pueblo, y cualquiera que sea mordido podrá salvarse si mira a una serpiente de cobre (21:4-9)
Jehová bendice a Israel, pero insiste en que se le devoción exclusiva cuando la nación se prepara para entrar en Canaán
Jehová da la victoria a Israel sobre el rey de Arad (21:1-3)
Israel derrota a Sehón y Og, y toma posesión de su tierra (21:21-35)
Balac paga a Balaam para que maldiga a los israelitas; pero Jehová hace que los bendiga en vez de maldecirlos (22:2–24:25)
Las mujeres moabitas atraen a los israelitas a la idolatría y la fornicación; mueren 24.000 por caer de esta manera en la apostasía; la cólera de Jehová se aplaca cuando Finehás muestra que no tolera rivalidad con Jehová (25:1-18)

Leyes, Justicia, Derecho:

CAPÍTULO 13
“La ley de Jehová es perfecta”
LA LEY es un pozo sin fondo, [...] todo lo devora.” Esta aseveración apareció en un libro de 1712 que deploraba la existencia de un régimen jurídico cuyos procesos llegaban a demorarse años en los tribunales, lo que conducía a la bancarrota a quienes demandaban justicia. Hoy, los sistemas legales y judiciales de muchas naciones son tan intrincados y se ven plagados de tantos abusos, prejuicios e incongruencias, que la ley ha caído en el descrédito general.
2 En contraposición, fijémonos en unas palabras redactadas hace unos dos mil setecientos años: “¡Cómo amo tu ley, sí!” (Salmo 119:97). ¿Por qué eran tan intensos los sentimientos del escritor? Porque la legislación que elogiaba no emanaba de un gobierno civil, sino de Jehová Dios. Si estudiamos sus disposiciones, compartiremos cada día con más convicción el pensar del salmista y, además, entenderemos mejor a la mayor mente judicial del universo.
El Legislador Supremo
3 “Uno solo hay que es legislador y juez”, dice la Biblia (Santiago 4:12). En efecto, Jehová es el único y verdadero Legislador. Hasta los movimientos de los cuerpos siderales se rigen por “las leyes de los cielos” (Job 38:33, Biblia de América). Las miríadas de santos ángeles siguen igualmente los preceptos divinos, pues son ministros del Supremo que le sirven dentro de un orden jerárquico (Salmo 104:4; Hebreos 1:7, 14).
4 Jehová también ha legislado para el ser humano. Toda persona está dotada de una conciencia, la cual es un reflejo del sentido divino de la justicia y una especie de ley interna que le facilita discernir el bien del mal (Romanos 2:14). Dado que a nuestros primeros padres se les bendijo con una conciencia perfecta, solo necesitaban unos pocos preceptos (Génesis 2:15-17). En cambio, el hombre imperfecto precisa de más leyes para que lo orienten en el cumplimiento de la voluntad de Dios. Patriarcas como Noé, Abrahán y Jacob recibieron disposiciones divinas y las transmitieron a sus familias (Génesis 6:22; 9:3-6; 18:19; 26:4, 5). Jehová hizo que él mismo llegara a ser Legislador de un modo sin precedentes al transmitir mediante Moisés a la nación de Israel un código, el cual nos permite entender más a fondo Su sentido de la justicia.
Las líneas generales de la Ley mosaica
5 Aunque muchos creen que la Ley mosaica era una colección de preceptos voluminosa y enmarañada, no es así, ni mucho menos. Contenía algo más de seiscientas disposiciones, cifra que pudiera parecer elevada, pero que no lo es tanto en comparación con otros códigos, como el federal de Estados Unidos, que a finales del siglo XX comprendía más de ciento cincuenta mil páginas y que cada dos años incorpora unas seiscientas leyes más. De modo que, atendiendo solo al volumen, las legislaciones humanas dejan pequeña a la Ley mosaica. Pese a ello, esta gobernaba aspectos de la vida de los israelitas que el derecho moderno ni siquiera se plantea. Notemos lo singular que era este código examinando sus líneas generales.
6 La Ley mosaica exaltaba la soberanía de Jehová. En este particular, ningún código la iguala. Su mayor mandato estipulaba: “Escucha, oh Israel: Jehová nuestro Dios es un solo Jehová. Y tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza vital”. ¿De qué manera probaban los siervos del Altísimo que lo amaban? Sirviéndole y acatando su soberanía (Deuteronomio 6:4, 5; 11:13).
7 El israelita demostraba que aceptaba la soberanía de Jehová al someterse a las autoridades constituidas. Entre los representantes del poder divino se contaban los padres, los principales, los jueces, los sacerdotes y, con el tiempo, el rey. Dios consideraba toda rebelión contra ellos como una sublevación contra su propia persona. Por otro lado, las autoridades se exponían a sufrir su cólera si daban a su pueblo un trato injusto o arrogante (Éxodo 20:12; 22:28; Deuteronomio 1:16, 17; 17:8-20; 19:16, 17). De modo que ambas partes tenían la obligación de respetar la soberanía divina.
8 La Ley respaldaba la norma de santidad de Jehová. Contenía las palabras santo y santidad más de doscientas ochenta veces y ayudó al pueblo de Dios a distinguir entre limpio e inmundo, entre puro e impuro, ya que mencionaba unas setenta causas de contaminación ceremonial. Sus disposiciones incidían en la higiene corporal, en la dieta y hasta en la eliminación de residuos. Aunque tales preceptos conllevaban enormes beneficios para la salud,* cumplían un cometido más elevado: mantenían al pueblo en el favor de Jehová, dado que lo separaban de las prácticas pecaminosas de las naciones corruptas de su entorno. Veamos un ejemplo.
9 Las prescripciones del pacto de la Ley indicaban que las relaciones sexuales y el parto, aunque tuvieran lugar dentro del matrimonio, ocasionaban impureza temporal (Levítico 12:2-4; 15:16-18). Tales disposiciones no rebajaban estas limpias dádivas divinas (Génesis 1:28; 2:18-25). Por el contrario, respaldaban la santidad de Jehová al mantener inmaculados a sus adoradores. Cabe destacar que las naciones vecinas de Israel solían incluir en el culto actos eróticos y ritos de la fertilidad. En la religión cananea, sin ir más lejos, se prostituían hombres y mujeres, lo que llevó a que se generalizara la más espantosa degradación. La Ley, en cambio, establecía que la adoración de Jehová estuviera completamente libre de elementos sexuales.* Pero había otros beneficios.
10 Aquellos preceptos recalcaron una enseñanza fundamental.* Pensemos: ¿cómo se transmite la mancha del pecado adánico de una generación a otra? ¿No es mediante las relaciones sexuales y el parto? (Romanos 5:12.) Así pues, la Ley de Jehová recordó a su pueblo la constante realidad del pecado. En efecto, todos nacemos pecadores y necesitamos que se nos perdone y redima para poder acercarnos al Dios santo (Salmo 51:5).
11 La Ley respaldaba la justicia perfecta de Jehová. Invocaba el principio de equivalencia, o correspondencia, en la administración de la justicia. De ahí que dijera: “Alma será por alma, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie” (Deuteronomio 19:21). Por consiguiente, al juzgar los delitos, el castigo que se imponía tenía que ser proporcional a su gravedad. Este aspecto de la justicia divina se manifiesta por toda la Ley, y aun hoy resulta esencial para comprender el sacrificio redentor de Cristo, como veremos en el capítulo 14 (1 Timoteo 2:5, 6).
12 La Ley también incluía salvaguardas contra las deformaciones de la justicia. Examinemos algunos ejemplos. Se precisaba un mínimo de dos testigos para que una acusación tuviera validez. El perjurio se castigaba con penas severas (Deuteronomio 19:15, 18, 19). La corrupción y el soborno eran objeto de prohibiciones estrictas (Éxodo 23:8; Deuteronomio 27:25). Incluso en los negocios, el pueblo de Dios debía guiarse por las elevadas normas de justicia de Jehová (Levítico 19:35, 36; Deuteronomio 23:19, 20). Este noble y equitativo código fue una gran bendición para Israel.
Leyes que destacan la misericordia y la equidad al juzgar
13 ¿Era la Ley mosaica un código rígido e implacable? De ningún modo. El rey David escribió por inspiración divina: “La ley de Jehová es perfecta” (Salmo 19:7). Como bien sabía él, fomentaba la misericordia y la equidad. ¿De qué manera?
14 En la actualidad, hay países donde se diría que el sistema legal trata con mayor indulgencia al delincuente que a la víctima. Por citar un caso: el ladrón tal vez pase una temporada en la cárcel, mientras que el afectado, que quizás continúe privado de sus bienes, tiene que seguir pagando los impuestos que sufragan el hospedaje y la alimentación de tales malhechores. En el antiguo Israel, sin embargo, no existían centros penitenciarios como los actuales. Las reglas relativas a la severidad de los castigos eran muy estrictas (Deuteronomio 25:1-3). El autor del robo tenía que compensar al propietario por lo que le había sustraído y, además, hacerle un pago adicional. ¿Cuánto? Era variable. Por lo visto, los jueces disponían de cierta libertad para evaluar varios factores, como el arrepentimiento del pecador. Este hecho tal vez explique que la compensación impuesta al ladrón según Levítico 6:1-7 sea mucho menor que la que estipula Éxodo 22:7.
15 La Ley manifestaba misericordia al reconocer que no toda ofensa era deliberada. Por ejemplo, quien cometía un homicidio involuntario no tenía que pagar alma por alma, siempre que cumpliera con la debida exigencia de huir a una de las ciudades de refugio repartidas por todo Israel. Una vez que jueces capacitados examinaban su causa, el homicida estaba obligado a residir en dicha localidad hasta la muerte del sumo sacerdote, y entonces quedaba libre para irse a vivir a donde estimara oportuno. Esta disposición le permitía beneficiarse de la misericordia divina y al mismo tiempo hacía hincapié en el gran valor de la vida humana (Números 15:30, 31; 35:12-25).
16 La Ley salvaguardaba los derechos individuales. Veamos cómo protegía al ciudadano que había incurrido en una deuda. Al acreedor se le prohibía entrar en casa de este y tomar en prenda alguna propiedad como garantía de la devolución. Más bien, debía quedarse fuera y permitir que él le trajera la prenda, respetando así la inviolabilidad de su domicilio. Si la prenda en cuestión era el manto del deudor, tenía que devolvérselo al atardecer, pues probablemente lo necesitara para abrigarse de noche (Deuteronomio 24:10-14).
17 La Ley regulaba hasta los conflictos bélicos. No autorizaba al pueblo de Dios a combatir para saciar su sed de poder o conquista, sino para actuar como agentes suyos en “las Guerras de Jehová” (Números 21:14). En muchos casos, los israelitas tenían que ofrecer al enemigo la rendición. Si este rechazaba sus condiciones, podían asediarlo, pero de acuerdo con las disposiciones divinas. A diferencia de muchos soldados a lo largo de la historia, los combatientes israelitas no tenían permitido violar a las mujeres o realizar matanzas indiscriminadas. Incluso debían respetar el medio ambiente y no talar los árboles frutales del enemigo,* restricciones inexistentes en el caso de otros ejércitos (Deuteronomio 20:10-15, 19, 20; 21:10-13).
18 ¿Le repugna el hecho de que en algunos países se adiestre para la milicia a los niños? En el antiguo Israel no se reclutaban varones menores de 20 años (Números 1:2, 3). Hasta los adultos quedaban exentos si los dominaba el miedo. Además, al recién casado se le dispensaba del peligroso servicio un año completo, lo que tal vez le permitiera ver el nacimiento de su heredero. Así, explicaba la Ley, tenía la oportunidad de “regocijar” a su esposa (Deuteronomio 20:5, 6, 8; 24:5).
19 La Ley también protegía a las mujeres, los niños y las familias, y dictaba medidas orientadas a su cuidado. Ordenaba que el padre y la madre brindaran a los hijos atención y educación espiritual constantes (Deuteronomio 6:6, 7). Proscribía todo tipo de incesto, so pena de muerte (Levítico, capítulo 18). Asimismo prohibía el adulterio, que tantas veces acaba con las familias, así como con su seguridad y dignidad. También se ocupaba de las viudas y los huérfanos, y condenaba con los términos más enérgicos su maltrato (Éxodo 20:14; 22:22-24).
20 En este particular, algunos tal vez pregunten: “¿Por qué permitía la Ley la poligamia?” (Deuteronomio 21:15-17). Es preciso analizar preceptos como este en el contexto de su época. Quienes juzgan la Ley mosaica desde la óptica de los tiempos y las culturas actuales están condenados a malinterpretarla (Proverbios 18:13). La norma divina, expuesta ya en Edén, disponía que el matrimonio fuera una unión duradera entre un solo hombre y una sola mujer (Génesis 2:18, 20-24). Sin embargo, para el tiempo en que Jehová entregó la Ley a Israel, la poligamia y otros usos llevaban siglos arraigados. Él sabía muy bien que aquel “pueblo de dura cerviz” desobedecería con frecuencia aun los mandamientos más esenciales, como las prohibiciones de la idolatría (Éxodo 32:9). Por consiguiente, actuó con sabiduría al no elegir aquella época como el momento para reformar todas sus costumbres maritales. Tengamos presente, no obstante, que Dios no instituyó la poligamia. Lo que sí hizo fue valerse de la Ley mosaica para regularla entre su pueblo y prevenir así algunos abusos.
21 De igual modo, la Ley mosaica permitía que el hombre se divorciara de su esposa por una serie de causas graves bastante amplia (Deuteronomio 24:1-4). Jesús señaló que se trataba de una concesión divina “en vista de la dureza del corazón” del pueblo judío. Sin embargo, tales concesiones fueron temporales. Cristo restituyó para sus seguidores la norma matrimonial que Jehová había establecido al principio (Mateo 19:8).
La Ley fomentaba el amor
22 ¿Nos imaginamos un régimen jurídico que promueva hoy el amor? Pues eso era sobre todo los demás, lo que hacía la Ley mosaica. Solo en el libro de Deuteronomio aparecen más de veinte veces las palabras amor y amar en sus diversas formas. El segundo mandamiento más importante de la Ley era este: “Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18; Mateo 22:37-40). Los siervos de Dios no solo debían amarse unos a otros, sino también al residente forastero que vivía entre ellos, conscientes de que en otro tiempo también ellos habían residido en el extranjero. Debían tratar con amor al pobre y al afligido, ayudándoles materialmente y rehusando aprovecharse de su triste situación. Hasta recibieron órdenes de ser bondadosos y considerados con las bestias de carga (Éxodo 23:6; Levítico 19:14, 33, 34; Deuteronomio 22:4, 10; 24:17, 18).
23 ¿Qué otra nación ha sido bendecida con un código así? No es de extrañar que el salmista escribiera: “¡Cómo amo tu ley, sí!”. Su amor, sin embargo, no era un mero sentimiento. Lo movía a la acción, ya que procuraba obedecer dicha ley y vivir según sus preceptos. Más adelante añadió: “Todo el día ella es mi interés intenso” (Salmo 119:11, 97). En efecto, solía dedicar tiempo a estudiar las disposiciones del Padre celestial. No cabe duda de que al hacerlo sentía cada vez más cariño por ellas, así como por el Legislador, Jehová. Sigamos estudiando la ley divina, pues puede ayudarnos a sentirnos cada vez más cerca del Gran Legislador y Dios de la justicia.
[Notas]
Por ejemplo, las disposiciones que exigían enterrar las heces humanas, mantener en cuarentena a los enfermos y lavarse después de tocar un cadáver se adelantaron por muchos siglos a su época (Levítico 13:4-8; Números 19:11-13, 17-19; Deuteronomio 23:13, 14).
Mientras que en los santuarios cananeos había cámaras dedicadas a los actos carnales, la Ley mosaica hasta prohibía el acceso al templo a quienes se hallaban en estado de inmundicia. Dado que las relaciones sexuales conllevaban impureza temporal, nadie tenía la opción legítima de convertirlas en parte del culto de la casa de Jehová.
Un objetivo primordial de la Ley era enseñar. De hecho, el término hebreo para “ley” (toh·ráh) significa “instrucción” (Diccionario del Judaísmo).
La Ley planteaba esta significativa pregunta: “¿Acaso es el árbol del campo un hombre, para que lo sities?” (Deuteronomio 20:19). Filón, docto judío del siglo primero, se refirió a este precepto y explicó que a los ojos de Dios “es absurdo que la cólera contra los hombres se descargue sobre cosas que ningún mal han causado”.
Preguntas para meditar
Levítico 19:9, 10; Deuteronomio 24:19 ¿Qué sentimientos nos inspira el Dios que estableció tales disposiciones?
Salmo 19:7-14 ¿Qué opinaba David de “la ley de Jehová”, y cuánto valor debemos conceder a los preceptos divinos?
Miqueas 6:6-8 ¿Cómo nos ayuda este pasaje a ver que no debemos considerar una carga los mandamientos de Jehová?
Mateo 23:23-39 ¿De qué manera demostraron los fariseos que no entendían el espíritu de la Ley, y qué advertencia nos da este hecho?
[Preguntas del estudio]
 1, 2. ¿Por qué menosprecian muchos ciudadanos la ley, y qué podemos sentir por las leyes de Dios?
 3, 4. ¿Cómo ha resultado ser Jehová un Legislador?
 5. ¿Era la Ley mosaica una colección de preceptos voluminosa y enmarañada, y por qué contesta usted así?
 6, 7. a) ¿Qué distingue a la Ley mosaica de los demás códigos, y cuál es su mayor mandato? b) ¿Cómo demostraba el israelita que aceptaba la soberanía de Jehová?
 8. ¿Cómo respaldaba la Ley la norma de santidad de Jehová?
 9, 10. ¿Qué preceptos sobre las relaciones sexuales y el parto contenía el pacto de la Ley, y qué beneficios ofrecían?
11, 12. a) ¿Qué importantísimo principio de la justicia invocaba la Ley? b) ¿Qué salvaguardas contra las deformaciones de la justicia contenía la Ley?
13, 14. ¿Cómo fomentaba la Ley el trato equitativo del ladrón y su víctima?
15. ¿Cómo garantizaba la Ley la misericordia y la justicia en el caso de los homicidas involuntarios?
16. ¿Cómo salvaguardaba la Ley algunos derechos individuales?
17, 18. ¿Qué diferencia había entre Israel y otras naciones en materia de guerra, y por qué?
19. ¿Qué medidas orientadas a la protección de las mujeres, los niños, las familias, las viudas y los huérfanos contenía la Ley?
20, 21. a) ¿Por qué permitió la Ley mosaica la poligamia entre los israelitas? b) En cuestiones de divorcio, ¿por qué difería la Ley de la norma que Jesús restituyó más tarde?
22. ¿De qué maneras fomentó la Ley mosaica el amor, y hacia quiénes?
23. ¿Qué se sintió impulsado a hacer el escritor del Salmo 119, y qué resolución podemos adoptar?
[Ilustración a toda plana de la página 132]
 
Tomado del Sitio Oficial de los Testigos de Jehová, del Libro Acerquémonos a Jehová.

Mantener viva la espiritualidad:

Martes 16 de septiembre
Reedificaré la cabaña de David (Hech. 15:16).
Cuando los judíos fueron desterrados en Babilonia, quedó claro que “la cabaña de David” había caído. Ellos llegaron a una ciudad donde reinaba la religión falsa y tuvieron que estar allí setenta años, del 607 al 537 antes de nuestra era. ¿Qué los ayudó a mantener viva su espiritualidad? Lo mismo que ayuda hoy al pueblo de Dios en este mundo gobernado por Satanás: una rica herencia espiritual (1 Juan 5:19). Es verdad que los judíos exiliados en Babilonia no tenían las Escrituras completas, pero sí tenían la Ley mosaica, que incluye los Diez Mandamientos. También conocían “las canciones de Sión” y los animadores relatos de siervos de Dios que vivieron antes que ellos. Además, podían recordar muchos proverbios. No es de extrañar que lloraran al pensar en Sión y que no se olvidaran de Jehová (Sal. 137:1-6). Su herencia espiritual los ayudó a mantenerse cerca de Jehová pese a las innumerables doctrinas y prácticas religiosas falsas de Babilonia. w13 15/2 2:1, 3, 4
 
Tomado de JW.org , sitio official de los Testigos de Jehová.

Tuesday, September 09, 2014


Poema escondido:

Poema Escondido:

Poesía Independiente y de Denuncia.

Por: Diana Margarita Cantón Martinez.
Dedicado a A. S. A., a D. R.C. y a todos los que sufrimos injusticias en este sistema mundial de Satán.

Tampoco Escondido es escondite.
Sólo Jehová nos dá el escape.
Sólo Jesús nos salva con el Reino....
En ningún sitio
fuera de él hay escondite.

Se los dice una veterana
de las guerras
contra el imperialismo, el fascismo,
el comunismo, el socialismo,
el capitalismo y demás ismos
de gobiernos humanos.

Sólo es posible un escondite
ante el racismo, la arrogancia,
la injusticia, el egoismo y la traición
a las culturas y las etnias.

Sólo hay un escondite
ante la muerte, la locura,
las guerras, las prisiones...
y los huecos en el pecho
y la garganta,
y la voz saliendo del estómago
en farmacias que encuestan
como fariseos, saduceos
y mercachifles en los templos.

Sólo hay un escondite
de abogados sobornados por Doctores
y aeronautas,
de abogados que cobran
aunque pierdan los ojos
los poetas.

Sólo hay un escondite
de negligencias médicas,
del tráfico de órganos y niños.

Sólo hay un escondite
de errores de cirugías
en el alma y el espíritu.

Sólo hay un escondite
de diabetes curables
que nos matan.

Sólo hay un escondite
en el dador de vida
(que lo es ).

Sólo hay un escondite
del Maligno, del Inícuo
y sus secuaces.
Lo aseguro!.

Agosto 29 de 2014.

Thursday, August 28, 2014

Terremotos:

  •   Actualidad
¿Qué hacer en un terremoto?

¿Qué hacer en un terremoto?

Aunque asociamos los terremotos con lugares como California, donde en los últimos cinco meses ha aumentado la actividad sísmica con cinco terremotos con magnitudes mayores de 4.0, según la Federal Emergency Management Agency (FEMA),...

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