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Wednesday, March 10, 2010

Corazón herido:( Poema de Diana M. Cantón dedicado a sus hermanas María Quesada, Norma Britell, Blanca Arriaga y Leticia Martínez):







" Corazón herido"


Yo he de amarlos
de por vida
y de por muerte
aunque realmente olvidaran
mis achaques y dolores,
mi parto y mi sangre
y mis puntos infectados,
mis dulces senos,
cuyo gotear
el mundo haya detenido
con sus guerras
violentas y salvajes;
aunque realmente olvidaran
mis desvelos, besos y caricias,
mi ternura y cariño insuperables,
mi presencia
en consultas y hospitales;
aunque realmente olvidaran
su asombro ante cada juguete,
aparato o artefacto,
letra, número, palabra,
verso, canción;
mi guía en cada ocaso,
en cada amanecer,
mi presencia de hoja,
pistilo, polen,
flor, fruto,semilla,
gusano, mariposa,
mi defensa ante cada
puñado de arena
lanzado para asesinar
sus ojos;
aunque realmente olvidaran
mis fórmulas, leches y purés,
los primeros sabores
en sus labios de infantes
desvalidos e inocentes,
los primeras formas,
texturas y colores;
aunque realmente olvidaran
los pájaros, los peces, los Mogotes,
las piscinas, los valles, los hoteles,
los viajes a cada playa,
los cangrejos, las jaibas y las caracolas,
las acampadas y los aguaceros,
los ciclones y las puestas de sol,
la lanchita de Regla, los museos,
la casita de Martí,
una caminata de dos horas
para Andar La Habana,
El Zoológico, El Acuario,
El Parque Lenin y El Paquito,
El Jardín Botánico
y los hallazgos de cada
excursión,
Jucalá, El Principito,
El Unicornio Azul,
la Casa de la Trova
que fue de Veteranos y Patriotas,
los Talleres y Peñas Culturales,
cada Proyecto trunco
por la furia asesina.
Aunque realmente olvidaran
las casas de Marta, Olga Lidia,
Mayra, Adela,
Gladis, Fina....,
los paseos por Colón
y o Varadero,
mis regalos y fiestas,
hasta los prohibidos,
mis guitarras y caros pianos,
mis alegrías y consejos oportunos....
Yo he de amarlos
aunque los mártires
hayan sido inútiles,
y los héroes
se hayan vuelto tiranos,
y los ídolos hayan sido rotos,
y los borrachos digan
las verdades,
y los presidiarios
sean inculpables,
y los aborígenes suicidas
tengan eco
para espantar el oro
y el odio y el olvido,
cuando lo bueno es malo,
y lo dulce amargo,
cuando hasta el amor
está al revés.