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Tuesday, September 16, 2014

Libro de Nahúm:

Tomen por modelo a los profetas: Nahúm
1 Las ruinas de la antigua ciudad de Nínive prueban que, tal como Nahúm lo predijo, Jehová se venga de sus enemigos. Ni siquiera el más feroz de sus oponentes puede ofrecerle resistencia (Nah. 1:2, 6). Un análisis detallado de la profecía de Nahúm nos deja lecciones que podemos usar en el ministerio.
2 Demos consuelo y esperanza. A simple vista, el libro de Nahúm parece ser solo una condena contra Nínive, la arrogante capital de la antigua Asiria (Nah. 1:1; 3:7). Sin embargo, aquel mensaje significó buenas noticias para el pueblo de Jehová. Nahúm, cuyo nombre significa “Consolador”, aseguró a los demás judíos que su enemigo pronto desaparecería. Además, les confirmó que Jehová es “una plaza fuerte en el día de la angustia” (Nah. 1:7). En la predicación, nosotros también llevamos buenas noticias y animamos a la gente a refugiarse en Jehová (Nah. 1:15).
3 Usemos ejemplos e ilustraciones. Jehová inspiró a Nahúm a usar el ejemplo de Tebas (o No-amón), ciudad egipcia que había sido destruida por los asirios, para ilustrar lo que le pasaría a Nínive (Nah. 3:8-10). Cuando hablemos a las personas del fin de este malvado sistema de cosas, usemos profecías bíblicas para probar que Jehová cumple su palabra hasta el más mínimo detalle. Por ejemplo, las fuerzas conjuntas de los babilonios y los medos atacaron Nínive en el año 632 antes de nuestra era. Las lluvias torrenciales causaron el desbordamiento del río Tigris, y parte de las enormes murallas de la ciudad se vino abajo. Así Nínive fue conquistada, tal como Jehová había profetizado (Nah. 1:8; 2:6).
4 Hablemos de manera clara y fácil de entender. Nahúm escribió su profecía de forma descriptiva, emocionante y clara (Nah. 1:14; 3:1). De igual modo, nuestra manera de hablar debe ser fácil de entender (1 Cor. 14:9). Cuando visitemos a alguien por primera vez, digámosle claramente por qué estamos ahí. Y ayudemos a los estudiantes de la Biblia a desarrollar fe en Jehová y su Palabra y a entender cómo les beneficia lo que aprenden (Rom. 10:14).
5 Nahúm confiaba en que las palabras de Jehová se cumplen sin falta, lo cual se ve claramente en el libro bíblico que lleva su nombre. Mientras se acerca el fin del sistema de Satanás, a nosotros nos consuela la promesa de Jehová: “La angustia no se levantará una segunda vez” (Nah. 1:9).
[Preguntas del estudio]
 1. ¿Qué aprendemos del libro de Nahúm?
 2. ¿En qué sentido es positivo nuestro mensaje?
 3. Al igual que Nahúm, ¿cómo podemos usar ejemplos e ilustraciones en el ministerio?
 4. ¿Cómo podemos hablar de manera clara y entendible en el ministerio?
 5. ¿Qué seguridad nos transmite la profecía de Nahúm?
 
Tomado de JW. org de Nuestro Ministerio del Reino.

Adán y las terribles consecuencias del pecado:

ADÁN
(Hombre Terrestre; Humanidad; proviene de una raíz que significa: “rojo”).
La palabra hebrea que se traduce “hombre”, “humanidad” u “hombre terrestre”, aparece más de 560 veces en las Escrituras, y se aplica tanto a individuos como a la humanidad en general, además de usarse como nombre propio.
1. Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen”. (Gé 1:26.) Esta fue, en realidad, una declaración histórica. Y qué singular es la posición que ocupa en la historia “Adán, hijo de Dios”, la primera criatura humana. (Lu 3:38.) Adán fue el coronamiento glorioso de la obra creativa terrestre de Jehová, no solo por haber sido creado hacia el final de seis períodos creativos, sino, aún más importante, porque “a la imagen de Dios lo creó”. (Gé 1:27.) Por esta causa, el hombre perfecto Adán y, a un grado mucho menor, su descendencia ya degenerada, poseían facultades y capacidades mentales muy superiores al resto de las criaturas terrestres.
¿En qué sentido fue hecho a la semejanza de Dios?
Habiendo sido hecho a la semejanza de su Magnífico Creador, Adán tenía los atributos divinos de amor, sabiduría, justicia y poder. En consecuencia, poseía un sentido de moralidad que implicaba una conciencia, algo completamente nuevo en el ámbito de la vida terrestre. Al estar hecho a la imagen de Dios, habría de administrar toda la Tierra y tener en sujeción a las criaturas terrestres y marinas, así como a las aves del cielo.
No era necesario que fuese una criatura espíritu, en su totalidad o en parte, para que poseyera las cualidades divinas. Jehová formó al hombre de los elementos del polvo del suelo y puso en él la fuerza de vida, de modo que llegó a ser alma viviente, dotado con la capacidad de reflejar la imagen y semejanza de su Creador. “El primer hombre procede de la tierra y es hecho de polvo.” “El primer hombre, Adán, llegó a ser alma viviente.” (Gé 2:7; 1Co 15:45, 47.) Esto sucedía en el año 4026 a. E.C., probablemente en el otoño, ya que los calendarios más antiguos comenzaban a contar el tiempo en esa época del año, alrededor del 1 de octubre, es decir, en la primera luna nueva del año civil lunar. (Véase AÑO.)
El hogar de Adán era un paraíso muy especial, un verdadero jardín de perfección y placer llamado Edén. (Véase EDÉN núm. 1.) Este paraíso le suministraba todo lo necesario para la vida, pues allí había “todo árbol deseable a la vista de uno y bueno para alimento”, que le serviría de sustento para siempre. (Gé 2:9.) Adán estaba rodeado de animales pacíficos de toda clase y características, pero se encontraba solo, pues no había otra criatura “según su género” con la que pudiese hablar. Jehová reconoció que ‘no era bueno que el hombre continuara solo’, de modo que mediante una operación quirúrgica divina, única en su género, tomó una costilla de Adán y la transformó en su complemento femenino para que llegara a ser su esposa y la madre de sus hijos. Con gran alegría ante la presencia de esta hermosa ayudante y permanente compañera que Dios le había dado, Adán pronunció la primera poesía conocida: “Esto por fin es hueso de mis huesos y carne de mi carne”, y la llamó mujer “porque del hombre fue tomada esta”. Más tarde, le puso por nombre Eva. (Gé 2:18-23; 3:20.) Jesús y sus apóstoles confirmaron la veracidad de este relato. (Mt 19:4-6; Mr 10:6-9; Ef 5:31; 1Ti 2:13.)
Además, Jehová bendijo a estos recién casados con abundancia de trabajo deleitable. (Compárese con Ec 3:13; 5:18.) No se les maldijo con ociosidad, ya que habrían de mantenerse ocupados y activos cultivando y cuidando su hogar paradisiaco, que habrían de extender por todo el globo terráqueo a medida que se multiplicaran y llenaran la Tierra con miles de millones de seres de su mismo género. Era un mandato divino. (Gé 1:28.)
“Vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy bueno.” (Gé 1:31.) Adán fue perfecto en todo sentido desde el mismo principio. Se le dotó con la facultad del habla y con un vocabulario muy perfeccionado. Podía dar nombres significativos a las criaturas vivientes que le rodeaban y sostener una conversación tanto con su Dios como con su esposa.
Por todas estas razones, y por muchas más, estaba obligado a amar, adorar y obedecer estrictamente a su Magnífico Creador. Más que eso, el Legislador Universal le enunció la ley simple de la obediencia y le informó con claridad en cuanto al castigo justo y razonable por la desobediencia: “En cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás”. (Gé 2:16, 17; 3:2, 3.) A pesar de que esta ley explícita anunciaba un severo castigo por la desobediencia, Adán desobedeció.
Resultados del pecado. A Eva la engañó cabalmente Satanás el Diablo, pero ese no fue el caso de su esposo. “Adán no fue engañado”, dice el apóstol Pablo. (1Ti 2:14.) Con pleno conocimiento de causa, escogió desobedecer deliberadamente, y luego intentó ocultarse como un delincuente. Cuando se le llamó a juicio, en vez de mostrar pesar o remordimiento, o pedir perdón, intentó justificarse y pasar la responsabilidad a otros, e incluso llegó a culpar a Jehová por su propio pecado deliberado: “La mujer que me diste para que estuviera conmigo, ella me dio fruto del árbol y así es que comí”. (Gé 3:7-12.) De modo que Adán fue expulsado de Edén a una tierra agreste y maldita que produciría espinos y cardos, y donde se ganaría su subsistencia con dificultad al segar los frutos amargos de su pecado. Fuera del jardín, en espera de su muerte, Adán llegó a ser padre de hijos e hijas. Solo se conoce el nombre de tres de ellos: Caín, Abel y Set. Puesto que Adán tuvo a sus hijos después de pecar, les pasó a todos ellos la herencia del pecado y la muerte. (Gé 3:23; 4:1, 2, 25.)
Este fue el trágico comienzo que Adán le dio a la raza humana. El paraíso, la felicidad y la vida eterna se perdieron, y en su lugar empezaron, como resultado de la desobediencia, el pecado, el sufrimiento y la muerte. “Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado.” “La muerte reinó desde Adán.” (Ro 5:12, 14.) No obstante, Jehová, por su sabiduría y amor, proveyó un “segundo hombre”, el “último Adán”, que es el Señor Jesucristo. Gracias a este “Hijo de Dios” obediente, se abrió el camino por el que los descendientes del desobediente “primer hombre, Adán”, podrían recobrar el paraíso y la vida eterna. En el caso de los que componen la iglesia o congregación de Cristo, podrían obtener la vida celestial. “Porque así como en Adán todos están muriendo, así también en el Cristo todos serán vivificados.” (Jn 3:16, 18; Ro 6:23; 1Co. 15:22, 45, 47.)
Después de su expulsión de Edén, el pecador Adán vivió lo suficiente para ver el asesinato de uno de sus hijos, el destierro de su hijo asesino, el abuso de la institución matrimonial y la profanación del nombre sagrado de Jehová. Fue testigo, igualmente, de la edificación de una ciudad, de la invención de instrumentos musicales y de la forja de herramientas de hierro y cobre. Observó el ejemplo de Enoc, “el séptimo en línea desde Adán”, hombre que “siguió andando con el Dios verdadero”, y fue condenado por dicho ejemplo. Incluso vivió para ver al padre de Noé, Lamec, de la novena generación. Finalmente, después de novecientos treinta años, la mayor parte de los cuales se consumieron en el lento proceso de la muerte, volvió al suelo del que había sido tomado en el año 3096 a. E.C., tal como Jehová había dicho. (Gé 4:8-26; 5:5-24; Jud 14; véase LAMEC núm. 2.)
2. Nombre de una ciudad ubicada al lado de Zaretán según Josué 3:16. Por lo general se la identifica con Tell ed-Damiyeh (Tel Damiyaʼ), lugar situado al E. del río Jordán, aproximadamente a 1 Km. al S. de la confluencia de este río con el valle torrencial de Jaboq; está a unos 28 Km. al NNE. de Jericó. Es posible que el nombre de la ciudad se derive del color de la arcilla de los aluviones, abundante en esa región. (1Re 7:46.)
El registro bíblico indica que fue en Adán donde Jehová represó el agua del Jordán para que los israelitas pudiesen atravesar el río. El valle del Jordán se estrecha considerablemente desde Tell ed-Damiyeh (Tel Damiyaʼ) hacia el N., y la historia registra que en el año 1267 el río se bloqueó en este mismo punto debido a la caída de un montículo elevado que quedó atravesado en el lecho, lo que detuvo el paso del agua por unas dieciséis horas. En épocas más recientes, en concreto en el verano de 1927, algunos temblores de tierra de nuevo provocaron corrimientos del terreno que represaron el Jordán, de modo que se interrumpió el paso del agua durante veintiuna horas y media. (The Foundations of Bible History: Joshua, Judges, de J. Garstang, Londres, 1931, págs. 136, 137.) Si este fue el medio que a Dios le pareció apropiado usar para represar el Jordán en los días de Josué, entonces debió calcular y provocar el represamiento a fin de permitir que los israelitas atravesasen el Jordán el día que les había anunciado previamente mediante Josué. (Jos 3:5-13.)
 
Tomado del sitio official de los T. J. del libro Perspicacia para comprender las Escrituras:

Satanás el Diablo:

Satanás el Diablo
Definición: La criatura celestial que es el principal adversario de Jehová Dios y de todos los que adoran al Dios verdadero. Se le dio el nombre de Satanás porque se hizo resistidor de Jehová. También se le conoce como el Diablo, porque es el principal calumniador de Jehová. Se le describe como la serpiente original, evidentemente por haber utilizado una serpiente en Edén para engañar a Eva, y por esta razón la palabra “serpiente” llegó a significar “engañador”. En el libro de Revelación también se aplica a Satanás el simbolismo de un dragón devorador.
¿Cómo se puede saber si tal persona celestial realmente existe?
La Biblia es la principal fuente de prueba. En ella se le menciona por nombre muchas veces (Satanás 52 veces, Diablo 33 veces). En la Biblia se halla escrito también el testimonio de un testigo ocular que confirma la existencia de Satanás. ¿Quién fue el testigo ocular? Jesucristo —quien vivió en los cielos antes de venir a la Tierra— mencionó muchas veces a este inicuo por nombre. (Luc. 22:31; 10:18; Mat. 25:41.)
Lo que la Biblia dice tocante a Satanás el Diablo es razonable. El mal que el género humano experimenta sobrepasa por mucho, en proporción, a la maldad de los humanos implicados en la situación. La explicación bíblica sobre el origen de Satanás y sus actividades aclara por qué, a pesar de que la mayor parte de la humanidad desea vivir en paz, el hombre ha sido plagado por el odio, la violencia y la guerra por miles de años, y por qué esta situación ha alcanzado el nivel de amenazar ahora con destruir a todo el género humano.
Si en verdad no existiera el Diablo, entonces el aceptar lo que la Biblia dice tocante a él no resultaría de beneficio duradero para nadie. Sin embargo, hay muchos casos de personas que en el pasado estuvieron envueltas en el ocultismo —o que pertenecieron a grupos que practican el espiritismo— y que informan que en aquel tiempo les perturbaba muchísimo oír “voces” de lo invisible, ser “poseídas” por seres sobrehumanos, y otros sucesos por el estilo. Obtuvieron alivio verdadero cuando aprendieron lo que la Biblia dice sobre Satanás y sus demonios, pusieron en práctica el consejo bíblico de evitar las prácticas espiritistas y buscaron la ayuda de Jehová mediante la oración. (Véanse las páginas 131-136, la sección titulada “Espiritismo”.)
El creer que Satanás existe no significa aceptar la idea de que él tenga cuernos, una cola larga y puntiaguda y una horca, ni que esté asando gente en un infierno ardiente. La Biblia no describe así a Satanás. Eso es lo que salió de la mente de artistas medievales en que influyeron las representaciones de Pan, un dios de la mitología griega, y El Infierno, la obra escrita por el poeta italiano Dante Alighieri. En vez de enseñar que hay un infierno ardiente, la Biblia dice claramente que “los muertos [...] no están conscientes de nada en absoluto”. (Ecl. 9:5.)
¿No será Satanás sencillamente el mal que hay en la gente?
  Job 1:6-12 y Job 2:1-7 hablan de ciertas conversaciones entre Jehová Dios y Satanás. Si Satanás fuera el mal que hay en la persona, en este caso el mal habría estado en Jehová. Pero eso es totalmente contrario a lo que la Biblia nos dice de Jehová, que él es Aquel “en quien no hay injusticia” (Sal. 92:15; Rev. 4:8). Es digno de notarse que el texto hebreo emplea la expresión has·Sa·tan′ (el Satanás) en los relatos de Job, lo cual muestra que se hace referencia al que es de manera sobresaliente el resistidor de Dios. (Véase también, en Zacarías 3:1, 2, la nota en la edición con referencias de NM en inglés.)
  Luc. 4:1-13 informa que el Diablo procuró tentar a Jesús para que Jesús hiciera lo que él decía. El relato contiene declaraciones que el Diablo hizo y respuestas que Jesús dio. ¿Estuvo Jesús siendo tentado en aquella ocasión por algún mal que tuviera en sí? Tal punto de vista no concuerda con la descripción bíblica de que en Jesús no hay pecado (Heb. 7:26; 1 Ped. 2:22). Aunque en Juan 6:70 se emplea la palabra griega di·a′bo·los′ para describir una mala cualidad que se había desarrollado en Judas Iscariote, en Lucas 4:3 se emplea la expresión ho di·a′bo·los (el Diablo), para designar a una persona en particular.
¿Es el culpar al Diablo sencillamente un recurso de que se valen algunos para no llevar responsabilidad por ciertas malas condiciones?
  Hay quienes culpan al Diablo por lo que ellos mismos hacen. En contraste con eso, la Biblia muestra que a menudo los humanos tienen gran parte de la culpa por lo malo que les acaece, sea a manos de otros humanos o a causa de su propio proceder (Ecl. 8:9; Gál. 6:7). Sin embargo, la Biblia no nos deja en ignorancia en lo que toca a la existencia y los designios de este enemigo sobrehumano que ha traído tanto sufrimiento a la humanidad. Nos muestra cómo podemos escapar de su control.
¿Cómo llegó a existir Satanás?
Todas las obras de Jehová son perfectas; él no es autor de injusticia; por tanto, él no creó a nadie inicuo (Deu. 32:4; Sal. 5:4). La criatura que llegó a ser Satanás fue originalmente un hijo celestial de Dios en perfección. Al decir que el Diablo “no permaneció firme en la verdad”, Jesús indicó que en un tiempo aquella criatura había estado “en la verdad” (Juan 8:44). Pero, como en el caso de todas las criaturas inteligentes de Dios, este hijo espiritual de Dios estaba dotado de libre albedrío. Dio mal uso a la libertad que le permitía escoger, permitió que en su corazón se desarrollaran sentimientos de presunción y empezó a ansiar adoración que pertenecía solo a Dios, por lo cual incitó a Adán y Eva a escuchar a él en vez de obedecer a Dios. Así, por su proceder él mismo se hizo Satanás, que significa “adversario”. (Sant. 1:14, 15; véanse también las páginas 282, 283 en la sección titulada “Pecado”.)
¿Por qué no destruyó Dios a Satanás tan pronto como este se rebeló?
Satanás hizo surgir cuestiones serias: 1) Lo justo y correcto de la soberanía de Jehová. ¿Estaba reteniendo Jehová de la humanidad alguna libertad que contribuiría a la felicidad humana? ¿Dependía en verdad de que se obedeciera a Dios el que la humanidad pudiera gobernar sus asuntos con éxito y pudiera seguir viviendo? ¿Había sido poco honrado Jehová al dar a los humanos una ley que declaraba que la desobediencia conduciría a su muerte? (Gén. 2:16, 17; 3:3-5.) Por eso, ¿tenía realmente Jehová derecho a gobernar? 2) La integridad de las criaturas inteligentes para con Jehová. Debido a que Adán y Eva se desviaron, se planteó la pregunta: ¿Era realmente el amor lo que movía a los siervos de Jehová a obedecerle, o pudiera ser que todos abandonaran a Dios y siguieran el ejemplo que estaba dando Satanás? En los días de Job, Satanás dio más abundante desarrollo a esta última cuestión. (Gén. 3:6; Job 1:8-11; 2:3-5; véase también Lucas 22:31.) Estas cuestiones no podían resolverse simplemente ejecutando a los rebeldes.
No era que Dios tuviera que probarse algo a sí mismo. Pero para que estas cuestiones jamás volvieran a perturbar la paz y el bienestar del universo, Jehová ha permitido suficiente tiempo como para que se resuelvan hasta el punto de no caber duda. Que Adán y Eva sí murieron después de desobedecer a Dios se hizo patente a su debido tiempo (Gén. 5:5). Pero la cuestión abarcaba mucho más. Por eso, Dios ha permitido tanto a Satanás como a los humanos hacer la prueba de toda forma de gobierno de su propia hechura. Ninguno de estos ha traído felicidad duradera. Dios ha permitido a la humanidad llegar hasta el límite en la práctica de todo estilo de vida que no toma en cuenta Sus justas normas. Los frutos hablan por sí mismos. Como la Biblia verazmente dice: “No le pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso” (Jer. 10:23). Al mismo tiempo, Dios ha dado a sus siervos la oportunidad de dejar probada su lealtad a él mediante sus actos de obediencia amorosa, y esto a pesar de tentaciones y persecuciones instigadas por Satanás. Jehová exhorta así a sus siervos: “Sé sabio, hijo mío, y regocija mi corazón, para que pueda responder al que me está desafiando con escarnio” (Pro. 27:11). Los que demuestran que son fieles obtienen grandes beneficios ahora y tienen la perspectiva de vivir para siempre en perfección. Emplearán tal vida en hacer la voluntad de Jehová, Aquel cuya personalidad y cuyos caminos verdaderamente aman.
¿Cuánto poder tiene Satanás en el mundo actual?
Jesucristo lo describió como “el gobernante del mundo”, aquel a quien la humanidad en general obedece al hacer caso a sus instancias de que pase por alto los requisitos de Dios (Juan 14:30; Efe. 2:2). La Biblia también lo llama “el dios de este sistema de cosas”, aquel a quien honran las prácticas religiosas de la gente que se adhiere a este sistema de cosas. (2 Cor. 4:4; 1 Cor. 10:20.)
Cuando procuraba tentar a Jesucristo, el Diablo “lo subió y le mostró todos los reinos de la tierra habitada en un instante de tiempo; y el Diablo le dijo: ‘Te daré toda esta autoridad y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada, y a quien yo quiera se la doy. Por eso, si tú haces un acto de adoración delante de mí, todo será tuyo’” (Luc. 4:5-7). Revelación 13:1, 2 revela que Satanás da ‘poder, trono y gran autoridad’ al sistema político mundial de gobernación. Daniel 10:13, 20 revela que Satanás ha tenido príncipes demoníacos sobre reinos prominentes de la Tierra. Efesios 6:12 dice que estos constituyen ‘los gobiernos, las autoridades, los gobernantes mundiales de esta oscuridad, fuerzas espirituales inicuas en lugares celestiales’.
No es de extrañar que 1 Juan 5:19 diga: “El mundo entero está yaciendo en el poder del inicuo”. Pero él tiene poder sólo por un período limitado, y solamente por tolerancia de Jehová, quien es Dios Todopoderoso.
¿Por cuánto tiempo se dejará que Satanás extravíe a la humanidad?
Para prueba de que actualmente vivimos en los últimos días del inicuo sistema de cosas de Satanás, véanse las páginas 167-170, en la sección “Fechas”, y la sección amplia titulada “Últimos días”.
La provisión para librarnos de la influencia inicua de Satanás se describe simbólicamente de la siguiente manera: “Vi a un ángel que descendía del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en su mano. Y prendió al dragón, la serpiente original, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años. Y lo arrojó al abismo y lo cerró y lo selló sobre él, para que no extraviase más a las naciones hasta que terminasen los mil años. Después de estas cosas tiene que ser desatado por un poco de tiempo” (Rev. 20:1-3). ¿Qué sucede después? “El Diablo que los estaba extraviando fue arrojado al lago de fuego y azufre” (Rev. 20:10). ¿Qué significa eso? Revelación 21:8 contesta: “Esto significa la muerte segunda”. ¡Desaparecerá para siempre!
¿Significa el que se ‘arroje al abismo’ a Satanás que se le restringe por 1.000 años a una Tierra desolada en la que no habrá nadie a quien tentar?
  Algunas personas mencionan el texto de Revelación 20:3 (note la cita arriba) para apoyar esta idea. Dicen que el “abismo” representa la Tierra en estado de desolación. ¿Es cierto eso? Revelación 12:7-9, 12 (VV, 1977) muestra que algún tiempo antes de ser abismado Satanás es “lanzado fuera” del cielo y arrojado a la Tierra, donde ocasiona mayor aflicción a la humanidad. Por eso, cuando Revelación 20:3 (VV, 1977) dice que se “arrojó al abismo” a Satanás, a él ciertamente no se le deja simplemente donde ya está... invisible pero restringido a la vecindad de la Tierra. Se le pone lejos de la Tierra ‘para que no engañe más a las naciones, hasta que se cumplan los mil años’. Nótese que Revelación 20:3 dice que, al fin de los mil años, es a Satanás —y no a las naciones— a quien se suelta del abismo. Cuando se suelte a Satanás, personas que anteriormente eran parte de aquellas naciones ya estarán presentes.
  A veces se citan los textos de Isaías 24:1-6 y Jeremías 4:23-29 (VV, 1977) para apoyar esta creencia. Estos textos dicen lo siguiente: “He aquí que Jehová vacía la tierra y la despuebla, [...] La tierra será enteramente vaciada, y completamente saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra”. “Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía [...] Miré, y no había hombre [...] Porque así dice Jehová: Toda la tierra será asolada [...] Todas las ciudades fueron abandonadas, y no quedó en ellas morador alguno”. ¿Qué significan estas profecías? Tuvieron su primer cumplimiento en Jerusalén y en la tierra de Judá. En ejecución del juicio divino, Jehová permitió que los babilonios invadieran aquella tierra. Con el tiempo quedó despoblada y desolada. (Véase Jeremías 36:29.) Pero en aquel tiempo Dios no despobló el entero globo terráqueo, ni lo hará ahora. (Véanse las páginas 389-392, bajo “Tierra”, y la sección titulada “Cielo”.) Sin embargo, él sí desolará por completo tanto a lo que hoy corresponde a la infiel Jerusalén, la cristiandad —la cual trae oprobio al nombre de Dios por su conducta profana— como a todo el resto de la organización visible de Satanás.
  En vez de ser un yermo desolado, durante el Reinado de Mil Años de Cristo, y mientras Satanás esté en el abismo, toda la Tierra llegará a ser un paraíso. (Véase “Paraíso”.)
 
Tomado de sitio official de T. Jehová del libro Razonamiento....

Números 26 al 29:


26 Y después del azote+ aconteció* que Jehová pasó a decir esto a Moisés y Eleazar hijo de Aarón el sacerdote: 2 “Tomen la cuenta de la entera asamblea de los hijos de Israel, de veinte años de edad para arriba, según la casa de sus padres, todos los que salen al ejército en Israel”.+ 3 Y Moisés y Eleazar+ el sacerdote procedieron a hablar con ellos en las llanuras desérticas de Moab,+ junto al Jordán, frente a Jericó,+ diciendo: 4 “[Tomen la cuenta de ellos] de la edad de veinte años para arriba, tal como Jehová había mandado a Moisés”.+
Ahora bien, los hijos de Israel que salieron de la tierra de Egipto fueron: 5 Rubén, primogénito+ de Israel; los hijos de Rubén: De Hanok,+ la familia de los hanokitas; de Palú,+ la familia de los paluitas; 6 de Hezrón,+ la familia de los hezronitas; de Carmí,+ la familia de los carmitas. 7 Estas fueron las familias de los rubenitas, y sus inscritos ascendieron a cuarenta y tres mil setecientos treinta.+
8 Y el hijo* de Palú fue Eliab. 9 Y los hijos de Eliab: Nemuel y Datán y Abiram. Este Datán+ y Abiram+ fueron [hombres] convocados de la asamblea, que entraron en lucha contra Moisés y Aarón en la asamblea de Coré,+ cuando entraron en lucha contra Jehová.
10 Entonces la tierra abrió su boca y se los tragó.+ En cuanto a Coré, [murió] en la muerte de la asamblea, cuando el fuego consumió a doscientos cincuenta hombres.*+ Y ellos llegaron a ser un símbolo.+ 11 Sin embargo, los hijos de Coré no murieron.+
12 Los hijos de Simeón+ por sus familias: De Nemuel,*+ la familia de los nemuelitas; de Jamín,+ la familia de los jaminitas; de Jakín,+ la familia de los jakinitas; 13 de Zérah,* la familia de los zerahítas; de Shaúl,+ la familia de los shaulitas. 14 Estas fueron las familias de los simeonitas: veintidós mil doscientos.+
15 Los hijos de Gad+ por sus familias: De Zefón,* la familia de los zefonitas; de Haguí, la familia de los haguitas; de Suní, la familia de los sunitas; 16 de Ozní,* la familia de los oznitas; de Erí, la familia de los eritas; 17 de Arod,* la familia de los aroditas; de Arelí,+ la familia de los arelitas. 18 Estas fueron las familias de los hijos de Gad, de sus inscritos: cuarenta mil quinientos.+
19 Los hijos de Judá+ fueron Er+ y Onán.+ Sin embargo, Er y Onán murieron en la tierra de Canaán.+ 20 Y los hijos de Judá llegaron a ser, por sus familias: De Selah,+ la familia de los selanitas; de Pérez,+ la familia de los perezitas; de Zérah,+ la familia de los zerahítas. 21 Y los hijos de Pérez llegaron a ser: De Hezrón,+ la familia de los hezronitas; de Hamul,+ la familia de los hamulitas. 22 Estas fueron las familias de Judá,+ de sus inscritos: setenta y seis mil quinientos.+
23 Los hijos de Isacar+ por sus familias fueron: De Tolá,+ la familia de los tolaítas; de Puvá, la familia de los punitas; 24 de Jasub,* la familia de los jasubitas; de Simrón,+ la familia de los simronitas. 25 Estas fueron las familias de Isacar, de sus inscritos: sesenta y cuatro mil trescientos.+
26 Los hijos de Zabulón+ por sus familias fueron: De Séred, la familia de los sereditas; de Elón, la familia de los elonitas; de Jahleel,+ la familia de los jahleelitas. 27 Estas fueron las familias de los zabulonitas, de sus inscritos: sesenta mil quinientos.+
28 Los hijos de José+ por sus familias fueron Manasés y Efraín.+ 29 Los hijos de Manasés+ fueron: De Makir,+ la familia de los makiritas. Y Makir llegó a ser padre de Galaad.+ De Galaad, la familia de los galaaditas. 30 Estos fueron los hijos de Galaad: De Yézer,+ la familia de los yezeritas; de Héleq, la familia de los helequitas; 31 de Asriel, la familia de los asrielitas; de Siquem, la familia de los siquemitas; 32 de Semidá,+ la familia de los semidaítas; de Héfer,+ la familia de los heferitas. 33 Ahora bien, resultó que Zelofehad hijo de Héfer no tuvo hijos, sino hijas,+ y los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Mahlá y Noá, Hoglá, Milcá y Tirzá.+ 34 Estas fueron las familias de Manasés, y sus inscritos fueron cincuenta y dos mil setecientos.+
35 Estos fueron los hijos de Efraín+ por sus familias: De Sutélah,+ la familia de los sutelahítas; de Béker, la familia de los bekeritas; de Tahán,+ la familia de los tahanitas. 36 Y estos fueron los hijos de Sutélah: De Erán, la familia de los eranitas. 37 Estas fueron las familias de los hijos de Efraín,+ de sus inscritos: treinta y dos mil quinientos. Estos fueron los hijos de José por sus familias.+
38 Los hijos de Benjamín+ por sus familias fueron: De Bela,+ la familia de los belaítas; de Asbel,+ la familia de los asbelitas; de Ahiram,* la familia de los ahiramitas; 39 de Sefufam,* la familia de los sufamitas; de Hufam,*+ la familia de los hufamitas. 40 Los hijos de Bela llegaron a ser Ard y Naamán:+ [De Ard,]* la familia de los arditas; de Naamán, la familia de los naamitas. 41 Estos fueron los hijos de Benjamín+ por sus familias, y sus inscritos fueron cuarenta y cinco mil seiscientos.+
42 Estos fueron los hijos de Dan+ por sus familias: De Suham,* la familia de los suhamitas. Estas fueron las familias de Dan+ por sus familias. 43 Todas las familias de los suhamitas, de sus inscritos, fueron sesenta y cuatro mil cuatrocientos.+
44 Los hijos de Aser+ por sus familias fueron: De Imnah,+ la familia de los imnitas; de Isví,+ la familia de los isvitas; de Berías, la familia de los beritas; 45 de los hijos de Berías: De Héber, la familia de los heberitas; de Malkiel,+ la familia de los malkielitas. 46 Y el nombre de la hija de Aser fue Sérah.+ 47 Estas fueron las familias de los hijos de Aser,+ de sus inscritos: cincuenta y tres mil cuatrocientos.+
48 Los hijos de Neftalí+ por sus familias fueron: De Jahzeel,+ la familia de los jahzeelitas; de Guní,+ la familia de los gunitas; 49 de Jézer,+ la familia de los jezeritas; de Silem,+ la familia de los silemitas. 50 Estas fueron las familias de Neftalí+ por sus familias, y sus inscritos fueron cuarenta y cinco mil cuatrocientos.+
51 Estos fueron los inscritos de los hijos de Israel: seiscientos un mil setecientos treinta.+
52 Después de eso, Jehová habló a Moisés, y dijo: 53 “A estos debe repartirse la tierra proporcionalmente para herencia, por el total numérico de los nombres.+ 54 Conforme al gran número debes aumentar la herencia de uno, y conforme al corto número debes reducir la herencia de uno.+ A cada uno se debe dar su herencia en proporción con sus inscritos. 55 Solo que por sorteo+ debe repartirse proporcionalmente la tierra. Conforme a los nombres de las tribus de sus padres deben conseguir una herencia. 56 Por la determinación del sorteo debe repartirse a uno proporcionalmente su herencia entre los muchos y los pocos”.
57 Ahora bien, estos fueron los inscritos de los levitas+ por sus familias: De Guersón,+ la familia de los guersonitas; de Qohat,+ la familia de los qohatitas; de Merarí,+ la familia de los meraritas. 58 Estas fueron las familias de los levitas:* la familia de los libnitas,+ la familia de los hebronitas,+ la familia de los mahlitas,+ la familia de los musitas,+ la familia de los coreítas.+
Y Qohat+ llegó a ser padre de Amram.+ 59 Y el nombre de la esposa de Amram fue Jokébed,+ hija de Leví, hija que la esposa de Leví le dio a luz* en Egipto. Con el tiempo ella le dio a luz a Amram [estos:] Aarón y Moisés, y Míriam la hermana de ellos.+ 60 Entonces a Aarón le nacieron Nadab y Abihú,+ Eleazar e Itamar.+ 61 Pero Nadab y Abihú murieron por haber presentado fuego ilegítimo delante de Jehová.+
62 Y sus inscritos ascendieron a veintitrés mil, todos varones de un mes de edad para arriba.+ Pues ellos no fueron inscritos entre los hijos de Israel,+ porque no había de dárseles herencia entre los hijos de Israel.+
63 Estos fueron los inscritos por Moisés y Eleazar el sacerdote cuando inscribieron a los hijos de Israel en las llanuras desérticas de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó.+ 64 Pero entre estos resultó que no había hombre alguno de los inscritos por Moisés y Aarón el sacerdote cuando inscribieron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí.+ 65 Porque Jehová había dicho respecto a ellos: “Morirán sin falta en el desierto”.+ De modo que no quedó de ellos un solo hombre, salvo Caleb hijo de Jefuné y Josué hijo de Nun.+
27 Entonces se acercaron las hijas de Zelofehad+ hijo de Héfer hijo de Galaad hijo de Makir hijo de Manasés,+ de las familias de Manasés hijo de José. Y estos fueron los nombres de sus hijas: Mahlá, Noá y Hoglá y Milcá y Tirzá.+ 2 Y ellas procedieron a pararse ante Moisés y ante Eleazar el sacerdote+ y ante los principales y toda la asamblea a la entrada de la tienda de reunión, y dijeron: 3 “Nuestro padre ha muerto en el desierto,+ y, sin embargo, no resultó estar entre la asamblea, es decir, entre aquellos que tomaron su posición en contra de Jehová en la asamblea de Coré,+ sino que por su propio pecado ha muerto;+ y no llegó a tener hijos. 4 ¿Por qué debe ser quitado el nombre de nuestro padre de en medio de su familia porque no tuvo hijo?+ Oh, danos una posesión en medio de los hermanos de nuestro padre”.+ 5 Ante esto, Moisés presentó la causa de ellas delante de Jehová.+
6 Jehová entonces dijo a Moisés: 7 “Las hijas de Zelofehad están hablando rectamente. Sin falta debes darles la posesión de una herencia en medio de los hermanos de su padre, y tienes que hacer que la herencia de su padre pase a ellas.+ 8 Y debes hablar a los hijos de Israel, y decir: ‘En caso de que algún hombre muera sin tener hijo, ustedes entonces tienen que hacer que su herencia pase a su hija. 9 Y si no tiene hija, entonces tienen que dar su herencia a sus hermanos. 10 Y si no tiene hermanos, entonces tienen que dar su herencia a los hermanos de su padre. 11 Y si su padre no tiene hermanos, entonces tienen que dar su herencia a su pariente consanguíneo+ que sea el más cercano de su familia, y él tiene que tomar posesión de ella. Y esto tiene que servir como estatuto de decisión judicial para los hijos de Israel tal como Jehová ha mandado a Moisés’”.
12 Posteriormente, Jehová dijo a Moisés: “Sube a esta montaña de Abarim*+ y ve la tierra que ciertamente daré a los hijos de Israel.+ 13 Cuando la hayas visto, entonces tienes que ser recogido a tu pueblo,+ sí, tú, tal como fue recogido Aarón tu hermano,+ 14 por cuanto ustedes se rebelaron contra mi orden en el desierto de Zin ante el reñir de la asamblea,+ en lo referente a santificarme*+ junto a las aguas, ante los ojos de ellos. Estas son las aguas de Meribá+ en Qadés,+ en el desierto de Zin”.+
15 Entonces Moisés habló a Jehová, y dijo: 16 “Que Jehová, el Dios de los espíritus+ de toda clase de carne,*+ nombre sobre la asamblea a un hombre+ 17 que salga delante de ellos y que entre delante de ellos y que los saque y que los introduzca,+ para que la asamblea de Jehová no llegue a ser como ovejas que no tienen pastor”.+ 18 Por eso Jehová dijo a Moisés: “Toma para ti a Josué hijo de Nun, un hombre en quien hay espíritu,+ y tienes que poner tu mano sobre él;+ 19 y tienes que tenerlo de pie delante de Eleazar el sacerdote y delante de toda la asamblea, y tienes que comisionarlo ante los ojos de ellos.+ 20 Y tienes que poner parte de tu dignidad sobre él,+ a fin de que toda la asamblea de los hijos de Israel le escuche.+ 21 Y es delante de Eleazar el sacerdote donde él estará de pie, y este tiene que inquirir+ a favor de él por medio del juicio del Urim+ delante de Jehová. Por orden de él saldrán y por orden de él entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, y toda la asamblea”.
22 Y Moisés se puso a hacer tal como le había mandado Jehová. Por consiguiente, tomó a Josué y lo hizo estar de pie delante de Eleazar+ el sacerdote y delante de toda la asamblea, 23 y puso las manos sobre él y lo comisionó,+ tal como Jehová había hablado por medio de Moisés.+
28 Y Jehová habló nuevamente a Moisés, y dijo: 2 “Manda a los hijos de Israel, y tienes que decirles: ‘Deben tener cuidado de presentarme mi ofrenda, mi pan,+ para mis ofrendas hechas por fuego como olor conducente a descanso a mí,+ a sus tiempos señalados’.*+
3 ”Y tienes que decirles: ‘Esta es la ofrenda hecha por fuego que ustedes presentarán a Jehová: dos corderos sanos de un año de edad, cada día, como ofrenda quemada, constantemente.+ 4 Un cordero lo ofrecerás por la mañana, y el otro cordero lo ofrecerás entre las dos tardes,*+ 5 junto con un décimo de efá+ de flor de harina como ofrenda de grano+ ligeramente mojada con un cuarto de hin de aceite batido;+ 6 la ofrenda quemada constante,+ que se ofrecía en el monte Sinaí como olor conducente a descanso, ofrenda hecha por fuego a Jehová,+ 7 junto con su libación,+ un cuarto de hin por cada cordero.+ Derrama para Jehová en el lugar santo la libación de licor embriagante.+ 8 Y ofrecerás el otro cordero entre las dos tardes. Con la misma ofrenda de grano como el de la mañana y con su misma libación lo ofrecerás como ofrenda hecha por fuego, de olor conducente a descanso a Jehová.+
9 ”’Sin embargo, en el día del sábado+ habrá dos corderos sanos de un año de edad y una medida de dos décimas de flor de harina como ofrenda de grano ligeramente mojada con aceite, junto con su libación, 10 como ofrenda quemada del sábado en su sábado,* junto con la ofrenda quemada constante+ y su libación.+
11 ”’Y en los comienzos de sus meses ustedes presentarán como ofrenda quemada a Jehová dos toros jóvenes y un carnero, siete corderos sanos, de un año de edad cada uno,+ 12 y una medida de tres décimas de flor de harina como ofrenda de grano+ ligeramente mojada con aceite por cada toro y una medida de dos décimas de flor de harina como ofrenda de grano ligeramente mojada con aceite por el carnero,+ 13 y una medida de décima de flor de harina, respectivamente, como ofrenda de grano ligeramente mojada con aceite por cada cordero, como ofrenda quemada, olor conducente a descanso,+ ofrenda hecha por fuego a Jehová. 14 Y como sus libaciones debe ponerse medio+ hin de vino por un toro y la tercera parte+ de un hin por el carnero y la cuarta parte+ de un hin por un cordero.* Esta es la ofrenda quemada mensual en su mes para los meses del año.+ 15 También, debe ofrecerse a Jehová un cabrito+ de las cabras como ofrenda por el pecado, además de la ofrenda quemada constante, junto con su libación.+
16 ”’Y en el primer mes, el día catorce del mes, habrá la pascua+ de Jehová. 17 Y en el día quince de este mes habrá una fiesta. Siete días se comerán tortas no fermentadas.+ 18 En el primer día habrá una convocación santa.+ No deben hacer ninguna clase de trabajo laborioso.+ 19 Y tienen que presentar como ofrenda hecha por fuego, una ofrenda quemada+ a Jehová, dos toros jóvenes y un carnero y siete corderos de un año de edad cada uno.+ Deben resultarles sanos.+ 20 Y como sus ofrendas de grano+ de flor de harina ligeramente mojada con aceite ofrecerán una medida de tres décimas por un toro y una medida de dos décimas+ por el carnero. 21 Ofrecerás una medida de décima,+ respectivamente, por cada cordero de los siete corderos; 22 y un macho cabrío de ofrenda por el pecado para hacer expiación por ustedes.+ 23 Además de la ofrenda quemada de la mañana, que es para la ofrenda quemada constante,+ ofrecerán estos. 24 Lo mismo que estos ofrecerán diariamente durante los siete días, como pan,+ una ofrenda hecha por fuego, de olor conducente a descanso a Jehová.+ Junto con la ofrenda quemada constante debe ofrecerse esta, y su libación. 25 Y en el día séptimo deben celebrar una convocación santa.+ Ninguna clase de trabajo laborioso deben hacer.+
26 ”’Y en el día de los primeros frutos+ maduros, cuando presenten una ofrenda de grano nuevo a Jehová, en su fiesta de las semanas+ deben celebrar una convocación santa. Ninguna clase de trabajo laborioso deben hacer.+ 27 Y tienen que presentar como ofrenda quemada para olor conducente a descanso a Jehová dos toros jóvenes, un carnero, siete corderos de un año de edad cada uno;+ 28 y como su ofrenda de grano de flor de harina ligeramente mojada con aceite una medida de tres décimas por cada toro, una medida de dos décimas+ por el carnero, 29 una medida de décima,+ respectivamente, por cada cordero de los siete corderos; 30 un cabrito de las cabras para hacer expiación por ustedes.+ 31 Además de la ofrenda quemada constante y su ofrenda de grano, los ofrecerán.+ Deben resultarles sanos,+ junto con sus libaciones.+
29 ”’Y en el séptimo mes, al primero del mes, deben celebrar una convocación santa.+ Ninguna clase de trabajo laborioso deben hacer.+ Debe resultar ser día del toque de trompeta para ustedes.+ 2 Y tienen que ofrecer como ofrenda quemada para olor conducente a descanso a Jehová un toro joven, un carnero, siete corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ 3 y su ofrenda de grano de flor de harina ligeramente mojada con aceite, una medida de tres décimas por el toro, una medida de dos décimas por el carnero,+ 4 y una medida de décima por cada cordero de los siete corderos;+ 5 y un cabrito de las cabras como ofrenda por el pecado para hacer expiación por ustedes;+ 6 además de la ofrenda quemada mensual+ y su ofrenda de grano+ y la ofrenda quemada constante+ y su ofrenda de grano,+ junto con sus libaciones,+ conforme al procedimiento regular para ellas, como olor conducente a descanso, ofrenda hecha por fuego a Jehová.+
7 ”’Y el diez de este séptimo mes deben celebrar una convocación santa,+ y tienen que afligir sus almas.+ Ninguna clase de trabajo deben hacer.+ 8 Y tienen que presentar como ofrenda quemada a Jehová, como olor conducente a descanso, un toro joven, un carnero, siete corderos de un año de edad cada uno.+ Deben resultarles sanos.+ 9 Y como su ofrenda de grano de flor de harina ligeramente mojada con aceite, una medida de tres décimas por el toro, una medida de dos décimas por el carnero,+ 10 una medida de décima, respectivamente, por cada cordero de los siete corderos;+ 11 un cabrito de las cabras como ofrenda por el pecado, además de la ofrenda por el pecado [del día] de la expiación+ y la ofrenda quemada constante y su ofrenda de grano, junto con sus libaciones.+
12 ”’Y el día quince del séptimo mes+ deben celebrar una convocación santa.+ Ninguna clase de trabajo laborioso deben hacer,+ y tienen que celebrar una fiesta a Jehová por siete días.+ 13 Y tienen que presentar como ofrenda quemada,+ ofrenda hecha por fuego, de olor conducente a descanso a Jehová, trece toros jóvenes, dos carneros, catorce corderos de un año de edad cada uno. Deben resultar sanos.+ 14 Y como su ofrenda de grano de flor de harina ligeramente mojada con aceite, una medida de tres décimas por cada toro de los trece toros, una medida de dos décimas por cada carnero de los dos carneros,+ 15 y una medida de décima* por cada cordero de los catorce corderos;*+ 16 y un cabrito de las cabras como ofrenda por el pecado, además de la ofrenda quemada constante, su ofrenda de grano y su libación.+
17 ”’Y el segundo día, doce toros jóvenes, dos carneros, catorce corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ 18 y su ofrenda de grano+ y sus libaciones+ por los toros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme al procedimiento regular;+ 19 y un cabrito de las cabras como ofrenda por el pecado,+ además de la ofrenda quemada constante y su ofrenda de grano, junto con sus libaciones.+
20 ”’Y el tercer día, once toros, dos carneros, catorce corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ 21 y su ofrenda de grano+ y sus libaciones+ por los toros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme al procedimiento regular; 22 y un macho cabrío* como ofrenda por el pecado,+ además de la ofrenda quemada constante y su ofrenda de grano y su libación.
23 ”’Y el cuarto día, diez toros, dos carneros, catorce corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ 24 su ofrenda de grano+ y sus libaciones+ por los toros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme al procedimiento regular;+ 25 y un cabrito de las cabras como ofrenda por el pecado,+ además de la ofrenda quemada constante,+ su ofrenda de grano y su libación.+
26 ”’Y el quinto día, nueve toros, dos carneros, catorce corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ 27 y su ofrenda de grano+ y sus libaciones+ por los toros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme al procedimiento regular;+ 28 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado,+ además de la ofrenda quemada constante y su ofrenda de grano y su libación.+
29 ”’Y el sexto día, ocho toros, dos carneros, catorce corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ 30 y su ofrenda de grano+ y sus libaciones+ por los toros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme al procedimiento regular;+ 31 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado,+ además de la ofrenda quemada constante, su ofrenda de grano y sus libaciones.+
32 ”’Y el séptimo día, siete toros, dos carneros, catorce corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ 33 y su ofrenda de grano+ y sus libaciones+ por los toros, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme al procedimiento regular para ellos;+ 34 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado,+ además de la ofrenda quemada constante, su ofrenda de grano y su libación.+
35 ”’Y el octavo día deben celebrar una asamblea solemne.+ Ninguna clase de trabajo laborioso deben hacer.+ 36 Y tienen que presentar como ofrenda quemada, una ofrenda hecha por fuego, de olor conducente a descanso a Jehová, un toro, un carnero, siete corderos de un año de edad cada uno, sanos;+ 37 y su ofrenda de grano+ y sus libaciones+ por el toro, el carnero y los corderos, según el número de ellos, conforme al procedimiento regular;+ 38 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado,+ además de la ofrenda quemada constante y su ofrenda de grano y su libación.+
39 ”’Estos los ofrecerán a Jehová en sus fiestas periódicas,+ además de sus ofrendas de voto+ y sus ofrendas voluntarias+ como sus ofrendas quemadas+ y sus ofrendas de grano+ y sus libaciones+ y sus sacrificios de comunión’”.*+ 40 Y Moisés procedió a hablar a los hijos de Israel conforme a todo lo que Jehová había mandado a Moisés.+
 
Tomado de sitio official de T. J. de Biblia con Referencias Traducción del Nuevo Mundo.

Libro de Números:

NÚMEROS, LIBRO DE
Cuarto libro del Pentateuco. En español toma su nombre de los dos censos de los hijos de Israel que en él se mencionan. Registra los acontecimientos que ocurrieron en la región del monte Sinaí, en el desierto —durante el tiempo en que Israel anduvo errante— y en las llanuras de Moab. La narración abarca básicamente un período de treinta y ocho años y nueve meses: desde 1512 hasta 1473 a. E.C. (Nú 1:1; Dt 1:3, 4.) Aunque los acontecimientos que se relatan en Números 7:1-88 y Nú 9:1-15 habían ocurrido con anterioridad a los hechos narrados en el contexto inmediato, proveen importante información complementaria.
Escritor. El libro de Números se ha atribuido desde tiempos antiguos a Moisés, como lo confirma el propio contenido de la obra. No habla más que de la vida de Israel en Egipto y luego en el desierto. Al comentar cuándo se edificó Hebrón, el escritor tomó la ciudad egipcia de Zoan como punto de referencia. (Nú 13:22.) Es lógico pensar que un hombre como Moisés supiese cuándo se edificó Zoan, ya que se le había instruido “en toda la sabiduría de los egipcios”. (Hch 7:22.)
Ciertos mandatos registrados en el libro de Números son exclusivos para las circunstancias de una nación nómada. Entre estos se encuentran: los campamentos tribales prescritos (Nú 1:52, 53), el orden de marcha (Nú 2:9, 16, 17, 24, 31) y las señales de trompeta para reunir a la asamblea y levantar el campamento (10:2-6). La fraseología de la ley sobre la cuarentena también refleja una vida nómada (5:2-4). Otros mandamientos aplicarían cuando los israelitas residiesen en la Tierra Prometida. Por ejemplo: el uso de trompetas para hacer llamadas de guerra (10:9), el apartar 48 ciudades para los levitas (35:2-8), la acción que tenía que tomarse en contra de la idolatría y de los habitantes de Canaán (33:50-56), la selección de seis ciudades de refugio, las instrucciones para tratar los casos de los que afirmasen ser homicidas involuntarios (35:9-33) y las leyes sobre la herencia y el matrimonio de las mujeres que heredaban (27:8-11; 36:5-9).
Además, se atribuye directamente a Moisés el registro de los campamentos de los israelitas (Nú 33:2), y las palabras de conclusión del libro de Números también le señalan como el escritor del relato (36:13).
Autenticidad. La autenticidad del libro está probada fuera de toda duda. Algo sobresaliente es su franqueza, pues el registro no oculta ni la conducta incorrecta ni la derrota. (Nú 11:1-5, 10, 32-35; 14:2, 11, 45.) Incluso se ponen de manifiesto las transgresiones de Moisés, de sus hermanos, Aarón y Míriam, y de sus sobrinos, Nadab y Abihú (3:3, 4; 12:1-15; 20:2-13). En repetidas ocasiones los sucesos registrados en el libro vuelven a relatarse en los Salmos (78:14-41; 95:7-11; 105:40, 41; 106:13-33; 135:10, 11; 136:16-20). Por sus alusiones a acontecimientos importantes y a otros detalles registrados en el libro de Números, tanto Josué (4:12; 14:2) como Jeremías (2Re 18:4), Nehemías (9:19-22), David (Sl 95:7-11), Isaías (48:21), Ezequiel (20:13-24), Oseas (9:10), Amós (5:25), Miqueas (6:5), el mártir cristiano Esteban (Hch 7:36), los apóstoles Pablo (1Co 10:1-11) y Pedro (2Pe 2:15, 16), el discípulo Judas (vs. 11) y el hijo de Dios (Jn 3:14; Rev 2:14), mostraron que aceptaban este registro como parte de la palabra inspirada de Dios. Destaca también la profecía de Balaam concerniente a la estrella que saldría de Jacob, que tuvo su cumplimiento inicial cuando David subió al trono y posteriormente subyugó a los moabitas y a los edomitas. (Nú 24:15-19; 2Sa 8:2, 13, 14.)
Valor del libro. El libro de Números destaca con gran fuerza la importancia de la obediencia a Jehová, el respeto a Él y a sus siervos, la necesidad de tener fe y de guardarse de los hombres impíos (Nú 13:25–14:38; 22:7, 8, 22; 26:9, 10; Heb 3:7–4:11; 2Pe 2:12-16; Jud 11; Rev 2:14), el no cometer la deslealtad de poner a Jehová a prueba (Nú 21:5, 6; 1Co 10:9) y abstenerse de la murmuración (Nú 14:2, 36, 37; 16:1-3, 41; 17:5, 10; 1Co 10:10, 11) y de la inmoralidad sexual (Nú 25:1-9; 31:16; 1Co 10:6, 8). Los tratos de Jehová con Israel demuestran su gran poder, misericordia y bondad, así como su longanimidad al moderar su cólera, aunque no deja impune el castigo cuando se merece. (Nú 14:17-20.) Además, la posición y el ministerio de Moisés (Nú 12:7; Heb 3:2-6), la provisión milagrosa de agua de la masa rocosa (Nú 20:7-11; 1Co 10:4), el alzamiento de la serpiente de cobre (Nú 21:8, 9; Jn 3:14, 15) y el agua de limpieza (Nú 19:2-22; Heb 9:13, 14) proveyeron cuadros proféticos que se cumplieron en Cristo Jesús.
El relato proporciona información que aclara otros textos. Muestra sobre qué base pudo el rey Ezequías de Judá celebrar la Pascua el 14 de Ziv (Iyar) en vez del 14 de Nisán (Abib). (Nú 9:10, 11; 2Cr 30:15.) La consideración completa del nazareato (Nú 6:2-21) explica por qué Sansón y Samuel no tenían que cortarse el cabello (Jue 13:4, 5; 1Sa 1:11) ni Juan el Bautista beber bebidas alcohólicas. (Lu 1:15.) Para ver más ejemplos, compárese Números 2:18-23 con Salmo 80:2; Números 15:38 con Mateo 23:5; Números 17:8-10 con Hebreos 9:4; Números 18:26 con Hebreos 7:5-9; Números 18:31 con 1 Corintios 9:13, 14 y Números 28:9, 10 con Mateo 12:5.
[Recuadro en la página 510]
PUNTOS SOBRESALIENTES DE NÚMEROS
Narración histórica que muestra lo vital que es obedecer a Jehová en todo tipo de circunstancias y respetar a sus representantes
Abarca los hechos ocurridos durante la mayor parte del tiempo que Israel estuvo en el desierto en camino a la Tierra Prometida
Se inscriben y organizan las tribus de Israel
Aproximadamente un año después del éxodo de Egipto, se inscribe a todos los varones israelitas de veinte años o más, a excepción de los levitas (1:1-49)
A cada división de tres tribus se le asigna un lugar para acampar, así como una posición en el orden de marcha (2:1-34)
Se separa a los levitas para servir a los sacerdotes; se inscribe a todos los levitas de más de un mes; Jehová los toma a cambio de los primogénitos de las otras tribus (3:1-51)
Se toma la cuenta de los varones que descienden de Qohat, Guersón y Merarí, los tres hijos de Leví, que estén entre los treinta y los cincuenta años, y se les dan asignaciones de servicio (4:1-49)
Se vuelve a inscribir a los israelitas poco antes de entrar en la Tierra Prometida (26:1-65)
Los israelitas reciben disposiciones divinas sobre su adoración y los tratos entre ellos
Se exponen los requisitos para los nazareos (6:1-21)
Se observa la Pascua; se dispone que todo el que esté inmundo o en un viaje distante pueda celebrarla un mes después del 14 de Nisán (9:1-14)
Se dan diversas regulaciones respecto a los deberes y privilegios de los sacerdotes y levitas, entre los que se halla la preparación del agua de la limpieza y sus usos (18:1–19:22)
Se enumeran las ofrendas que han de presentarse cada día, cada sábado, al comienzo de cada mes, en las fiestas y durante el séptimo mes (28:1–29:40)
Se registran las prescripciones de Jehová respecto a los votos (30:1-16)
Los culpables deben confesar y compensar a la parte afectada (5:5-8)
Se establece un procedimiento para resolver los casos de supuesto adulterio de la esposa (5:11-31)
Se proveen seis ciudades de refugio (35:9-34)
Los israelitas manifiestan falta de aprecio por las provisiones de Jehová y desobedecen sus mandatos
El pueblo se queja del maná y muestra su anhelo por la carne; cuando Jehová les proporciona codornices, muchos actúan con gran avidez, por lo que se les castiga con la muerte (11:4-34)
Creen el mal informe que dan los diez espías atemorizados y desean regresar a Egipto; Moisés tiene que interceder en su favor (13:1–14:19)
Cuando se sentencia a esa generación rebelde a vagar y morir en el desierto, el pueblo intenta entrar en la Tierra Prometida, pero como no cuenta con la bendición de Jehová, sufre una derrota militar (14:26-45)
No respetan a los representantes visibles de Jehová
Míriam y Aarón critican a Moisés, por lo que Jehová hiere a Míriam con lepra (12:1-15)
Coré, Datán, Abiram, On y 250 principales se oponen a Moisés y Aarón; Jehová ejecuta a los rebeldes, lo que provoca más murmuraciones; mueren otros 14.700 (16:1-50)
En Qadés los israelitas se quejan con amargura de Moisés y Aarón debido a la falta de agua; cuando Jehová proporciona agua de forma milagrosa, Moisés y Aarón no santifican el nombre de Jehová y por ello pierden el privilegio de entrar en la Tierra Prometida (20:1-13)
Los israelitas se cansan y hablan contra Jehová y Moisés; se les plaga con serpientes y muchos mueren; Moisés intercede por el pueblo, y cualquiera que sea mordido podrá salvarse si mira a una serpiente de cobre (21:4-9)
Jehová bendice a Israel, pero insiste en que se le dé devoción exclusiva cuando la nación se prepara para entrar en Canaán
Jehová da la victoria a Israel sobre el rey de Arad (21:1-3)
Israel derrota a Sehón y Og, y toma posesión de su tierra (21:21-35)
Balac paga a Balaam para que maldiga a los israelitas; pero Jehová hace que los bendiga en vez de maldecirlos (22:2–24:25)
Las mujeres moabitas atraen a los israelitas a la idolatría y la fornicación; mueren 24.000 por caer de esta manera en la apostasía; la cólera de Jehová se aplaca cuando Finehás muestra que no tolera rivalidad con Jehová (25:1-18)