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Monday, November 19, 2012

Nueva Novela: La violación

DE:  Olga Lidia PARA:Diana Margarita Canton Mensaje marcado Lunes 19 de noviembre de 2012 13:39 

Me gusta mucho ese fragmento de esta nueva novela, los dialogos son muy buenos, buen ritmo, el drama sicologico del personaje esta muy bien presentado, al igual que el lenguaje, no se siente nada forzado........tu eres una escritora Margara.,,,,gracias por enviarmelo.

besos,

oLgaL

ME BASTA ASÍ

Tomado del blog Diario Errante de Olga Lidia Miranda ( Profesora, Filósofa, Investigadora cubana residente en Nevada, Estados Unidos). http://Diario Errante.blogspot.com




Poema de Ángel González



Si yo fuera Dios

y tuviese el secreto,

haría

un ser exacto a ti;

lo probaría

(a la manera de los panaderos

cuando prueban el pan, es decir:

con la boca),

y si ese sabor fuese

igual al tuyo, o sea

tu mismo olor, y tu manera

de sonreír,

y de guardar silencio,

y de estrechar mi mano estrictamente,

y de besarnos sin hacernos daño

-de esto sí estoy seguro: pongo

tanta atención cuando te beso;

entonces,

si yo fuese Dios,

podría repetirte y repetirte,

siempre la misma y siempre diferente,

sin cansarme jamás del juego idéntico,

sin desdeñar tampoco la que fuiste

por la que ibas a ser dentro de nada;

ya no sé si me explico, pero quiero

aclarar que si yo fuese

Dios, haría

lo posible por ser Ángel González

para quererte tal como te quiero,

para aguardar con calma

a que te crees tú misma cada día,

a que sorprendas todas las mañanas

la luz recién nacida con tu propia

luz, y corras

la cortina impalpable que separa

el sueño de la vida,

resucitándome con tu palabra,

Lázaro alegre,

yo,

mojado todavía

de sombras y pereza,

sorprendido y absorto

en la contemplación de todo aquello

que, en unión de mí mismo,

recuperas y salvas, mueves, dejas

abandonado cuando -luego- callas...

(Escucho tu silencio.

Oigo

constelaciones: existes.

Creo en ti.

Eres.

Me basta.









Elegido por aclamación



Ángel González



Sí, fue un malentendido.

Gritaron: ¡a las urnas!

y él entendió: ¡a las armas! -dijo luego.

Era pundonoroso y mató mucho.

Con pistolas, con rifles, con decretos.



Cuando envainó la espada dijo, dice:

La democracia es lo perfecto.

El público aplaudió. Sólo callaron,

impasibles, los muertos.



El deseo popular será cumplido.

A partir de esta hora soy -silencio-

el Jefe, si queréis. Los disconformes

que levanten el dedo.



Inmóvil mayoría de cadáveres

le dio el mando total del cementerio.